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7 junio - 7 julio

Archivo del Mundial femenino

Sinclair: un golazo y una nariz rota

  • Sinclair recuerda su fantástico gol de falta contra Alemania en 2011
  • La capitana canadiense jugó gran parte de aquel choque con la nariz rota
  • “Tendría que partirme una pierna para perderme partidos del Mundial”

“Pura felicidad”. Así describe Christine Sinclair en este vídeo lo que sintió el 26 de junio de 2011. Sin embargo, no cuenta más que una parte de la historia.

Sin duda fue felicidad, y sobradamente merecida, lo que le deparó ese golazo de falta ante 73.680 espectadores que quedaron boquiabiertos. Lo que no menciona aquí es el dolor que acompañaba a aquella alegría, y que hizo que su tanto resultase aún más extraordinario.

Al inicio de la segunda parte de aquel encuentro, el primero de Canadá en el Mundial femenino de Alemania 2011 y encima ante las anfitrionas, Sinclair había recibido un codazo en la cara de Babett Peter. “En cuanto ocurrió, me di cuenta de que me había roto la nariz. Quedó aplastada”.

Carolina Morace, entonces seleccionadora de las Canucks, recuerda perfectamente el momento. “El médico me dijo: ‘Se ha roto la nariz, no puede jugar. Le pregunté qué le podría pasar si continuaba en el partido, y me contestó: ‘Si le dan otro golpe en la cara va a empeorar y puede que tenga que operarse’. Pero ella me miró y me dijo: ‘Déjame seguir”.

© Getty Images

Fue una decisión acorde con la garra que caracteriza a la capitana, talismán y máxima goleadora de todos los tiempos del combinado canadiense, y que cuestionaron incluso sus compañeras. “Yo la miré y pensé ‘madre mía”, confesó la guardameta Erin MacLeod. “Tenía la nariz como doblada. Le dije: ‘¿Seguro que quieres seguir?’. Y ella contestó: ‘Sí, no pasa nada’. Es fuerte”.

Sinclair lo tenía muy claro. “Me dije: ‘bueno, la nariz sigue estando ahí, puedo seguir'. El cuerpo técnico pensó que era peligroso, pero les prometí que no recibiría más golpes… Es el Mundial, tendría que partirme una pierna para perderme partidos”.

Canadá terminaría perdiendo 2-1, a Sinclair tuvieron que recolocarle la nariz —“no se lo deseo a nadie”— y utilizaría una máscara protectora durante el resto del torneo. Aun así, la valentía que mostró en el Olympiastadion de Berlín obtuvo al menos la recompensa de haber marcado uno de los mejores goles de falta de la historia del Mundial femenino. “Nunca olvidaré aquel momento”, asegura.

¿Sabías que…?

Una camiseta de Sinclair firmada por la propia delantera y sus compañeras de la selección canadiense figura en la sección del Mundial Femenino del Museo del Fútbol Mundial de la FIFA, en Zúrich.

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