Copa Mundial Femenina de la FIFA Canadá 2015

6 junio - 5 julio

Copa Mundial Femenina de la FIFA 2015™

Una fiesta para la resaca del 4 de julio

© Getty Images

Pitido final. Rodillas al suelo y mirada al cielo. Tan sólo un momento. A continuación una carrera hacia el córner y allí el primer beso para la esposa. El primer abrazo para la madre. Luego Abby Wambach toma una bandera y se la pone por capa y vuelve con sus compañeras. Gesto de orgullo y de deber y misión cumplidas tras la grandísima decepción de hace cuatro años.

Christie Rampone se cubre la cara, pero sólo un instante. Corre hacia el espacio entre los banquillos. Por allí asoman dos niñas que visten su camiseta y se abrazan a la capitana de Estados Unidos. Rylie y Reece no podrían estar más contentas y orgullosas. Mamá es campeona del mundo. Otra vez. Porque Rampone disputaba en Canadá 2015 su quinta Copa Mundial Femenina de la FIFA™. Es la única superviviente del equipo que logró la segunda estrella para EEUU en 1999. "Ha sido como cerrar el círculo. Empezar con una victoria y acabar con una victoria. ¿Los Juegos Olímpicos del año que viene? ¡Ya veremos!”, dice riendo.

Becky Sauerbrunn y Meghan Klingenberg agarran una bandera de las barras y estrellas y se lanzan a dar la vuelta olímpica antes de recibir el trofeo. Los miles de compatriotas que abarrotan el BC Place de Vancouver las acompañan con la ovación. Hope Solo se sube a la grada. Allí esta su marido y a él le debe el primer abrazo. "El título mundial se lo dedico ¡a toda América!", grita radiante al micrófono de FIFA.com.

Shannon Boxx abraza a su hijita. Pero la pequeña no está demasiado interesada. Corre hacia algo que le llama más la atención que la medalla de mamá. ¡Hay miles de papelitos dorados volando! La niña de poco más de un año, ajena a las miles de personas que celebran en la grada, está encantada con el confetti. Julie Johnston y Sauerbrunn se acercan, se tiran y revuelcan en los papeles y cubren de confetti a la pequeña, que estalla en risas. Hasta la japonesa Homare Sawa no puede evitar acercase para hacer una carantoña a la hija de Boxx. Un gesto noble y elegante de una gran jugadora que su rival agradece con un abrazo.

Así, familiar y entrañable es la primera celebración de las jugadoras de Estados Unidos. Luego, tras los flashes y las cámaras, llega la intimidad del vestuario. Descorchan champán para celebrarlo, pero parece que más que beberlo lo han usado para duchar a todo el que se ponía por medio… la camisa del jefe de prensa y la entrenadora fueron las primeras víctimas. La cosa se pone seria. Se reparten las camisetas de la victoria. Negras con letras doradas para destacar más y mejor la palabra soñada: "CAMPEONAS 1991, 1999 ... 2015"

Enfilan la salida del estadio, sonrisas y bromas. Fotos, muchas fotos. Y palabras de respeto y cortesía para las derrotadas que se cruzan en el camino. En el autobús continúa la fiesta. Cánticos y más fotos. A partir de aquí la celebración se vuelve privada. Todo lo privada que ellas quieran. Búsquenlas en las redes sociales, porque llevaban cuatro años conteniendo esta alegría y ahora lo que quieren es compartirla con todos sus compatriotas. Un regalo para celebrar el 4 de julio con un poquito de retraso.

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