Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010™

11 junio - 11 julio

Copa Mundial de la FIFA 2010™

Andy Barron, valor al alza

© AFP

Para Andy Barron, el 15 de noviembre de 2009 era un día normal de trabajo en la oficina. Sin embargo, sus compañeros notaron algo poco habitual: un equipo de televisión iba siguiendo sus pasos.

Por supuesto, esto sucedió antes de que el mediocampista neozelandés ayudara a su selección a clasificarse para su primera Copa Mundial de la FIFA en 28 años. La sorpresa de los empleados de la sucursal del Banco Westpac donde trabaja Barron en Wellington era lógica, pues no sabían que uno de sus compañeros era internacional con los Kiwis.

Como explica este mediocampista a FIFA.com: “Sólo quería ser discreto. No es que no estuviera orgulloso de jugar en la selección nacional, pero tampoco me gusta ir por ahí hablando del tema y jactándome. Eso sí, la discreción se terminó cuando el equipo de televisión me acompañó al trabajo aquel día”, comenta con humor.

“Entiendo que parezca raro que la gente no supiera que yo jugaba en la selección nacional de fútbol, pero así son las cosas en Nueva Zelanda. Somos un país bastante tranquilo y no me molestaba en absoluto que la gente no supiera que yo era uno de los All White. Así son las cosas. No es como en Inglaterra, por ejemplo, donde los jugadores son muy famosos”.

Un buen ejemploLa situación de Barron ilustra perfectamente la magnitud del logro de Nueva Zelanda, que empató con la actual campeona del mundo el pasado domingo. Al igual que el resto de sus compañeros, el mediocampista no se dejó impresionar por una selección italiana plagada de superestrellas millonarias, como el Jugador Mundial de la FIFA del año 2006, Fabio Cannavaro.

“Es lo bonito que tiene el fútbol, ¿verdad?” reflexionaba un Barron, cuyo trabajo habitual implica invertir el dinero de los clientes del banco en acciones, bonos y fondos de inversión. De hecho, mientras Nueva Zelanda ha demostrado que no está en Sudáfrica de vacaciones, Barron sí que lo está: ha utilizado todos sus días libres (y más) para competir en la Copa Mundial de la FIFA. Aun así, con su inseparable smartphone, aprovecha el tiempo que tiene entre partidos y sesiones de entrenamiento para no perder de vista las carteras de inversión de sus clientes, y admite que ya está preparándose para regresar a la oficina: “Sí, sí, en cuanto vuelva, me reincorporo. El banco me ha dado seis semanas de permiso para esta competición y, si seguimos así, voy a tener que pedir más”, nos cuenta con una sonrisa. “Por suerte, [mis jefes] son muy comprensivos y no creo que nadie en Nueva Zelanda se queje si logramos pasar a la siguiente ronda”.

El pase a la siguiente fase es ahora una seria posibilidad para una selección neozelandesa que ha hecho trizas muchas predicciones al permanecer invicta después de dos partidos. Barron cree que su equipo ha demostrado claramente su valía.

La Copa Mundial anterior fue muy importante para Australia y no me cabe duda de que lo que estamos haciendo aquí está animando a mucha gente en Nueva Zelanda. No digo que las cosas vayan a cambiar de la noche a la mañana, pero el fútbol tiene un futuro brillante en nuestro país.

“Nadie dará crédito, porque nadie nos creía capaces de hacer nada. Sin embargo, en el equipo sabíamos que no veníamos a perder los tres partidos. Habíamos jugado bien en la preparación previa al certamen, y ganar amistosos ante rivales como Serbia nos dio mucha confianza. Sabíamos que éramos un buen equipo y creo que estamos disfrutando al demostrárselo a todo el mundo. No nos importaba que los expertos nos tuvieran por un equipo débil. Somos un grupo muy unido y sabíamos que podíamos hacer algo”.

Ganar el primer punto de la historia de Nueva Zelanda en la Copa Mundial de la FIFA y después empatar con la vigente campeona es bastante más que “algo”, y parece que el efecto de los logros de los All Whites se notará incluso mucho después de que termine este campeonato. Se espera que, al igual que el éxito de los Socceroos en Alemania 2006 marcó el comienzo de una nueva era para el fútbol en Australia, Sudáfrica 2010 pueda transformar el panorama deportivo de Nueva Zelanda.

“Sin duda. ¿Por qué no?”, nos cuenta Barron. “La Copa Mundial anterior fue muy importante para Australia y no me cabe duda de que lo que estamos haciendo aquí está animando a mucha gente en Nueva Zelanda. No digo que las cosas vayan a cambiar de la noche a la mañana, pero el fútbol tiene un futuro brillante en nuestro país”.

Tan brillante que va a ser complicado que los compañeros de trabajo de Barron no sepan qué hace en su tiempo libre.

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