Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010™

Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010™

11 junio - 11 julio

Copa Mundial de la FIFA 2010™

De Berlín a Bloemfontein pasando por Turín

England's Paul Gascoigne chased by West Germany's Lothar Matthaus
© Getty Images

"La buena noticia es que estamos clasificados; la mala es que el próximo rival es Alemania". El titular del periódico The Guardian resumía a la perfección la inquietud que un choque con Alemania despierta en el imaginario colectivo inglés. En 1966, Inglaterra derrotó a la República Federal de Alemania y conquistó su primera corona mundial. Pero, desde entonces, para los Tres Leones y su afición, la camiseta de la Mannschaft se ha convertido en el preludio de la eliminación y del regreso a casa. La ecuación es bien sencilla: Copa Mundial de la FIFA + Alemania = Disgusto para Inglaterra.

Pongamos como ejemplo su duelo de cuartos de final en México 1970, disputado en León, en el que los británicos dejaron escapar una ventaja de dos goles y cayeron por 3-2, además de perder sus opciones de revalidar el Trofeo Jules Rimet. O pensemos en España 1982, donde su empate 0-0 en Madrid, en la segunda fase de grupos, precipitó la eliminación de Inglaterra, que no logró imponerse a una selección española a la que los alemanes habían vencido previamente.

Por supuesto, no podemos olvidar Italia 1990 y las lágrimas de Paul Gascoigne en Turín. Aquella semifinal entró por derecho propio en la leyenda del fútbol inglés, dado que echó por tierra la mejor campaña de la historia de los Tres Leones fuera de casa. Los hombres de Bobby Robson tocaron la final con la punta de los dedos. El choque terminó en empate 0-0 y hubo que recurrir a la tanda de penales, que los germanos ganaron por 4-3. Gary Lineker, autor de un gol aquella noche y responsable de la cobertura televisiva de la BBC en Sudáfrica 2010, declaró a FIFA.com recientemente: "Fue la mejor actuación de la historia de la selección fuera de casa; estuvimos magníficos. Puestos a perder, qué mejor forma de hacerlo".

El registro de Inglaterra en la liguilla inicial de Italia 1990 fue idéntico al que ha cosechado en Sudáfrica (1-1, 0-0, 1-0). Ya en la ronda eliminatoria, tuvo la suerte de su lado y se impuso a Bélgica y a Camerún. Sin embargo, en la vibrante semifinal se topó con Franz Beckenbauer y sus compañeros, que a la postre se proclamarían campeones. Gascoigne estuvo sublime. "Tenía un talento asombroso y muchísima confianza en sí mismo", apuntó Lineker. Inglaterra tuvo la mala fortuna de que el rival se adelantara en el marcador. Andreas Brehme ejecutó una falta, que rebotó en Paul Parker y pasó por encima del guardameta Peter Shilton para ir a estrellarse al fondo de la red.

"Fue un gol raro. En fin, cosas que pasan", afirmó Parker, quien en el minuto 80 propició la diana de Lineker que igualó la contienda. "Teníamos enfrente al que había sido el mejor equipo del campeonato. Aun así, presentamos batalla y les causamos más problemas que ningún otro rival", explicó Parker a FIFA.com. "Parecía que íbamos a lograr algo grande".

Fue la mejor actuación de la historia de la selección inglesa fuera de casa; estuvimos magníficos.

Y a punto estuvieron de hacerlo en la prórroga. Pero el disparo de Chris Waddle se estrelló contra el poste, al igual que la excelente ocasión del alemán Guido Buchwald, que también fue a parar a la madera. A Gascoigne se le saltaron las lágrimas cuando recibió la tarjeta amarilla que lo habría dejado fuera de la final. No obstante, el verdadero desconsuelo llegó después de que Stuart Pearce y Waddle fallaran sus respectivos lanzamientos desde el punto penal. Pearce, miembro del cuerpo técnico a las órdenes de Fabio Capello en Sudáfrica, habló el mes pasado de aquella emocionantísima semifinal y de sus efectos posteriores, durante la proyección del documental Una noche en Turín, que trata de la campaña de Inglaterra en Italia 1990.

Pearce nos aseguró que aquella noche aprendió dos valiosas lecciones de los alemanes. La primera es la importancia de practicar los lanzamientos desde los once metros, aunque eso no evitó que la Mannschaft volviera a imponerse a los Tres Leones en la tanda de penales de la semifinal de la Eurocopa 1996. Y la segunda, es el significado de la palabra respeto. La prensa amarilla británica invariablemente retrata a los alemanes como villanos de opereta. Sin embargo, Pearce recuerda el respeto mutuo en la sala de control antidopaje del Estadio delle Alpi tras el choque. "Si alguien hubiera entrado en ese momento, habría sido incapaz de distinguir a los ganadores de los perdedores. El respeto que mostraron a los dos integrantes del equipo rival que acababa de caer derrotado fue fantástico".

Nacimiento de una rivalidadInglaterra sólo ha ganado cinco de los últimos 19 encuentros disputados contra Alemania, pero hubo un tiempo en el que los británicos miraban a los germanos por encima del hombro. De hecho, a la Nationalmannschaft le costó 60 años registrar su primera victoria sobre el combinado inglés, que se impuso por 1-5 en Berlín en su primer cara a cara. Un resultado que los Tres Leones volvieron a repetir en la competición preliminar de la Copa Mundial de la FIFA 2002. Así, cuando los hombres de Alf Ramsey se coronaron campeones del mundo en 1966, ostentaban un balance a su favor de 10 victorias y dos empates en 12 partidos. La apoteosis se produjo el 30 de julio de 1966 en el estadio de Wembley, con el triunfo de Inglaterra en la final de la Copa Mundial de la FIFA, un duelo cargado de emoción, y de polémica.

El choque no comenzó con buen pie para los locales, dado que sus contrincantes abrieron el marcador en el minuto 12 por medio de Helmut Haller. Bobby Charlton explicó a FIFA.com: "Pensé: 'Bueno, esto no estaba en el guión'. A lo largo del torneo, no habíamos ido por detrás en ningún momento, pero teníamos un buen sistema y eso nos mantuvo unidos". El propio Charlton estuvo ocupado durante todo el partido marcando a Franz Beckenbauer. "A él también le ordenaron que se mantuviese cerca de mí, así que, después de todo, no tuvimos ocasión de aportar mucho a la final". Inglaterra dio la réplica con goles de Geoff Hurst (18’) y Martin Peters (78’).

Roger Hunt estaba más cerca que yo, y podría haber rematado de cabeza, pero no lo hizo.

Los anfitriones se las prometían muy felices, pero Wolfgang Weber forzó la prórroga al asestar el tanto del empate en el minuto 89. Según Charlton, Ramsey dijo a sus pupilos: "Habéis ganado un partido, y ahora tenéis que ganar otro". Y eso hicieron, con la ayuda de un gol que en palabras de Charlton fue "probablemente, la mayor polémica vivida en una Copa Mundial". O lo que es lo mismo, el remate de Hurst que cruzó, o no, la línea de meta.

Charlton añadió: "Geoff Hurst chutó con efecto, el balón se estrelló contra la parte interior el larguero, y bajó. Entonces dije, 'Es gol'. Recuerdo que todo el mundo miró al juez de línea, y por un momento pensé que lo iba a anular, aunque al final lo dio por bueno. Cada vez que voy a Alemania, tengo que ir a la radio, y entiendo que haya debate acerca de si entró o no. Roger Hunt estaba más cerca que yo, y podría haber rematado de cabeza, pero no lo hizo. Porque él también pensó que era gol".

Hurst ratificó el triunfo de los suyos con su tercer tanto del día justo al borde del pitido final. Charlton se volvió a su hermano Jack y le dijo: "Bueno, ¿qué te parece, chico? Nuestras vidas han cambiado completamente. Ya nunca volveremos a ser los mismos". Y así sucedió. Lamentablemente para Inglaterra, también su rivalidad con Alemania cambió para siempre, dado que, desde entonces, no ha logrado imponerse a su eterna adversaria en la escena mundial. Pero, si el domingo logra poner fin a la larga espera en Bloemfontein, seguro que muchos esperarán que repita el histórico triunfo que conquistó en Londres hace 44 años.

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