Copa Mundial de la FIFA Suiza 1954™

16 junio - 4 julio

Copa Mundial de la FIFA 1954™

Eckel: "Los chicos van a conseguirlo"

  • Eckel era el héroe más joven de "El Milagro de Berna"
  • Habló sobre las charlas motivacionales y las celebraciones
  • Y cómo el triunfo cambió su vida

Horst Eckel vio a Manuel Neuer, Philipp Lahm, Toni Kroos, Thomas Müller y compañía poner la cuarta estrella en la camiseta de Alemania. Entonces no podía dejar de recordar a otro equipo, al que él ayudó a ganar su primera Copa Mundial de la FIFA™.

"Tenemos un equipo muy bueno, como en 1954", declaró el exmediocampista de 82 años a FIFA.com durante Brasil 2014. "Somos fuertes tanto en ataque como en defensa".

Pero si bien el equipo de Joachim Low viajó a Brasil con la moral por las nubes y comenzó con una goleada por 4-0 ante Portugal, no fue lo mismo para los forasteros de Sepp Herberger. Eckel, el miembro más joven del equipo, de apenas 20 años, recordó:

"Para nosotros fue muy complicado viajar a Suiza, porque, en 1954, Alemania no era un país reconocido a nivel político, económico y deportivo en el mundo. En cualquier caso, no fuimos allá con la idea de no perder, sino que nuestro deseo era jugar bien y representar a Alemania", recuerda.

Dos triunfos sobre Turquía, así como una contundente derrota por 8-3 a manos de Hungría, permitieron al entramado dirigido por Josef Herberger acceder a cuartos de final. En esta ronda se impuso 2-0 a Yugoslavia, un resultado clave para la República Federal de Alemania. "En ese momento comprendimos que podíamos llegar lejos, pero ni se nos pasaba por la cabeza ser campeones del mundo. Para nosotros, llegar a semifinales ya era todo un éxito". Y allí derrotaron a Austria por un apabullante 6-1.

Sin embargo, dos goles en contra en los primeros minutos de la final hicieron temer lo peor. "Entonces, un grito de ánimo hizo reaccionar al equipo. Salió de Toni Turek [ndlr: el arquero] y llegó hasta el último delantero. '¡Vamos, chicos, no podemos perder otra vez por tantos goles!'. Cuando marcamos el 1-2, nos dimos cuenta de que teníamos opciones de plantar cara a la poderosa Hungría. Para mí, el 2-2 fue el gol más importante de todos. Con ese resultado nos fuimos al descanso y, ya en el vestuario, nos dijimos: 'Hemos logrado empatar después de ir perdiendo por dos goles, ahora podemos ser campeones del mundo. ¡Y queremos ser campeones del mundo'!".

"¡Todos a cantar!"

El final de la historia es de sobra conocido. Helmut Rahn marcó el 3-2 en el minuto 84 y certificó el primer título mundialista de Alemania. Había nacido el "milagro de Berna". "Sentimos una gran alegría y todos corrimos a abrazarnos. Pero no nos quitamos las camisetas y las lanzamos al público, ni tampoco nos bañamos en cerveza, como se hace hoy día. En nuestra época, eso no se estilaba. Entramos en el vestuario y nos sentamos, como si hubiésemos perdido el partido. Todos le dábamos vueltas a lo mismo: '¿De verdad somos campeones del mundo? ¿Qué pasará cuando volvamos?' Hasta que llegó Herberger y nos dijo: '¿Pero qué os pasa? ¿No sabéis que sois campeones del mundo? ¡Venga, todos a cantar!'. Con Herberger siempre cantábamos 'Hoch auf dem gelben Wagen', una canción popular alemana. A partir de ahí, la fiesta se desató. Cada vez había más jaleo y no paramos de cantar. Fue como un sueño".

De todos modos, el recibimiento triunfal que vivieron a su regreso superó cualquier celebración: la Mannschaft fue aclamada por cientos de miles de personas en las calles. "No éramos un país reconocido en el mundo, y tampoco sabíamos lo que ocurría dentro de nuestras fronteras. No lo supimos hasta que volvimos. En ese momento, nos dimos cuenta de que habíamos aportado nuestro granito de arena para que el pueblo alemán avanzase un pasito más en su recuperación. Aquellos nos hizo sentir muy orgullosos".

¿Qué cambia cuando uno se proclama campeón del mundo? "De no haberlo conseguido, ahora mismo no estaríamos haciendo esta entrevista", explica con una sonrisa. Junto con Hans Schaefer, Eckel es el único jugador superviviente de aquella generación del 54. "Sólo sería uno más de tantos exfutbolistas de aquellos tiempos. Ser campeón del mundo es un gran honor, pero uno debe mantener los pies en el suelo. Por supuesto, el orgullo de levantar semejante título dura toda la vida".

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