Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™

12 junio - 13 julio

Copa Mundial de la FIFA 2014™

El Arena Fonte Nova bendice con goles todos los partidos

© Getty Images

Cuando un mismo estadio, en tres partidos, consigue ser el escenario de los suficientes goles como para elaborar la recopilación que se muestra en el vídeo que acompaña a este artículo, resulta imposible pensar que se trata de una cancha más. Hasta ahora, en la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™, todos los espectadores presentes en el Arena Fonte Nova de Salvador han asistido a goleadas: los históricos 5-1 de los Países Bajos sobre España, el contundente 4-0 de Alemania ante Portugal y el 5-2 de Francia contra Suiza.

Entre los estadios que han albergado más de un encuentro mundialista, a día de hoy, el promedio actual del Arena Fonte Nova, de 5,66 por encuentro, es el tercero más alto de la historia, superado únicamente por el 7,33 del St. Jakob suizo, en Basilea, y el Idrottsparken de Gotemburgo, en Suecia, de 6,33. Y ahora, en una época de marcajes más estrechos y una preparación física que deja menos espacios dentro del campo, se trata de un registro simplemente sobrenatural. Se diría que un ente superior ha señalado con el dedo el Arena Fonte Nova y lo ha bendecido. Pero, ¿es solo una impresión?

“Quien conoce Bahía, la alegría contagiosa de su gente y la energía que parece brotar de cada rincón de sus tierras, no se sorprende por la bendición del mayor número de goles de este maravilloso Mundial, ni de algunos de sus mejores y más reñidos partidos”, explica a FIFA.comel Gobernador de Bahía, Jaques Wagner. “Es como si todos los santos del mundo y los dioses del fútbol hubiesen venido aquí para unirse a esta afición, que es sin duda la más entusiasmante de este inmenso y lindo Brasil”.

¿De dónde viene toda esta bendición?Durante los largos años en los que el régimen de esclavitud estaba, lamentablemente, institucionalizado en Brasil, Bahía era uno de los principales puntos de llegada de los barcos negreros procedentes de África. A aquellos esclavos no se les negaba solamente la libertad de movimientos: entre todas las restricciones que sufrían, estaba también la privación de libertad religiosa. Se prohibía terminantemente a los africanos profesar su fe y venerar por ejemplo a los orishas, dioses yorubas que representan elementos fundamentales de la naturaleza.

Pero un grupo de aquellos africanos decidió ingeniárselas para regatear la prohibición institucional. Y encontraron para cada orisha un santo correspondiente de la Iglesia Católica, que durante todo el periodo de la esclavitud fue la religión oficial del Estado. Así, Bahía, y más concretamente Salvador, se convirtió en un epicentro de sincretismo religioso: una fusión entre elementos del candomblé y el catolicismo. El tiempo fue pasando, se produjeron cambios, y en 1888 se abolió la esclavitud. ¿Qué hizo entonces Bahía, entre las dos religiones? Quedarse con ambas.

No se trata de una cuestión demográfica: los devotos de la umbanda y del candomblé son minoría también entre los bahianos. Pero el patrimonio cultural que se creó durante la época de la esclavitud ha permanecido desde entonces como una característica de este estado brasileño, y, principalmente, de Salvador. Desde los terreiros —lugares de culto afrobrasileños— hasta las famosas fitinhas (“cintas”) de Nuestro Señor de Bonfim, buena parte de las tradiciones y atracciones turísticas de la capital de Bahía están directamente relacionadas con las religiones africanas y su asimilación por el catolicismo, cuando no unidas a este. Al fin al cabo, no es casualidad que la ciudad esté ubicada precisamente en la Bahía de Todos los Santos. Y en este caso, sí son todos.

Basta con echar un vistazo hacia fuera desde las gradas del propio Arena Fonte Nova: flotando sobre la lámina de agua del Dique do Tororó hay ocho esculturas de orishas: Oxum, Ogum, Oshosi, Changó, Ochalá, Yemayá, Naná y Yansá. Ni siquiera tiene que ver ya con una religión u otra: Salvador es una ciudad mística para todos, y ha sido bendecida con la mejor dádiva que puede recibir un aficionado al fútbol: goles. Tendremos la oportunidad de confirmarlo este miércoles, en el choque entre Bosnia-Herzegovina e Irán, que, juntos, en dos jornadas, suman un gol: una media de 0,25 por partido. Ojalá vuelva a haber una bendición, proceda de quien proceda.

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