Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™

14 junio - 15 julio

Copa Mundial de la FIFA™

El héroe y villano de un thriller sevillano

© Getty Images

“En general, los arqueros de hoy en día tienen más serenidad y sangre fría que cuando yo jugaba. En aquella época, yo era un bocazas y tenía que pagar por ello con asiduidad. Pero también eso requiere coraje. Al fin y el cabo, es cuestión de carácter”.

Esto explicaba Harald “Toni” Schumacher a FIFA.com en 2011, reconociendo el temperamento explosivo que lo convirtió en uno de los jugadores más polémicos de su generación. En un partido en concreto, famoso e infame a partes iguales, sus virtudes y defectos quedaron bien patentes ante el mundo.

El partido, una apasionante semifinal disputada en Sevilla, en la que Alemania y Francia subieron un total de seis goles al marcador, ha pasado a la historia como uno de los grandes encuentros de la Copa Mundial de la FIFA™ de todos los tiempos. Tan espectacular y agónico fue que Michel Platini, a pesar pertenecer al bando perdedor y de sus muchos títulos europeos en el fútbol de clubes y con su selección, lo recuerda como "mi partido más bonito".

"Lo que ocurrió en aquellas dos horas condensó todos los sentimientos de la vida misma", declaró el capitán de Francia en 1982. "Ninguna película u obra de teatro podrán representar jamás tantas contradicciones y emociones. Fue algo completo. Poderoso. Fabuloso".

Schumacher se convirtió en el protagonista del espectáculo desde el pitazo inicial hasta el mismísimo final como demuestra la imagen, del momento en el que ejecuta la atajada decisiva del lanzamiento de Maxime Bossis en la tanda de penales que sentenció el encuentro. El arquero del Colonia ya había rechazado el balón de Didier Six, y su exhibición despejó el camino para que Horst Hrubesch anotara el penal de la victoria y completara la remontada de los alemanes. "Han dado una exhibición de entereza y carácter", comentaría el seleccionador Jupp Derwall tras el encuentro, refiriéndose al hecho de que sus jugadores habían ido perdiendo por 3-1 a falta de solo 12 minutos para el final de la prórroga.

Un choque en el foco
Si bien Derwall pedía que a su equipo se le reconociera "el justo mérito", la mayor parte de la atención después del partido, y a lo largo de los muchos años transcurridos desde entonces, se centró en el momento más célebre de aquel encuentro, en el que Schumacher compartió el protagonismo con Patrick Battiston. Ninguno de los dos olvidaría jamás el tremendo choque que dejó al francés lesionado y al alemán considerado por siempre el malo de la película.

Battiston, un suplente que llevaba escasos minutos sobre el terreno de juego, terminó con dos dientes rotos, con tres costillas fracturadas y con una vértebra dañada cuando cayó derribado tras recibir la carga brutal del alemán, que había salido a toda velocidad de su portería para evitar el remate del francés. Después de, aparentemente, haberse desentendido del balón y de librarse además de la correspondiente sanción, Schumacher atrajo más críticas sobre su persona al mostrar su indiferencia e incluso impaciencia mientras atendían a Battiston.

De hecho, según explicó después en su autobiografía, se retiró a su área presa del nerviosismo que le había producido la enormidad de las lesiones de Battiston. “Fue por cobardía", reconoció. "Seguramente se trató del primer momento de mi vida en el que fui un auténtico cobarde”.

Battiston, por su parte, no le guarda rencor. "Lo he perdonado", aseguró el exjugador del Saint-Etienne y del Burdeos. "Con el tiempo, he llegado a comprender que la gente lo marcó de por vida por aquello".

Además, muchos franceses creen que el incidente resultó decisivo para unir al equipo y a la nación, antes de la campaña triunfal de su selección en la Eurocopa de la UEFA celebrado dos años después. "La gente empezó a amar el fútbol en Francia desde aquel momento", reflexionaba Gerard Houllier. "Todo el mundo creyó que habíamos sido víctimas de algo, y a los franceses nos gustan las víctimas. Nos unió. Dos años después, nos proclamamos campeones de Europa".

En cuanto a Schumacher, tuvo que soportar la frustración de la derrota en la final de 1982 y, de nuevo, debió conformarse con la medalla de subcampeón cuatro años después en México. Nadie, sin embargo, podrá negar que se despidió del Mundial tras haber dejado una huella indeleble.

* ¿Sabías que…?*
El balón original del partido de esta semifinal clásica del Mundial figura entre los objetos extraordinarios que se exponen en el Museo del Fútbol de la FIFA en Zúrich.

Explora este tema

Notas recomendadas

Copa Mundial de la FIFA 1982™

Los incansables alemanes despiden a los Bleus

05 may. 2007

Copa Mundial de la FIFA 1990™

Las manos benditas de Goycochea

16 ene. 2017

Copa Mundial de la FIFA 1982™

Partido clásico: la final de 1982

11 jul. 2014

La FIFA

Las memorias de Zico

25 may. 2016

Copa Mundial de la FIFA™

Un heroico Harry planta cara a los campeones

12 ene. 2017