Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006™

9 junio - 9 julio

Copa Mundial de la FIFA 2006™

España fracasa pero confía en el futuro

De nuevo el destino le puso la zancadilla a una España prometedora, y esta vez fue Francia, en los octavos de final, la encargada de sellar el billete de regreso a la Península.

La selección construida por Luis Aragonés en los últimos dos años llegaba como una incógnita a la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006. Una fase de clasificación poco brillante, una repesca bien resuelta, y una serie de amistosos titubeantes, dejaban dudas en la afición.

Sin embargo, después del espectacular juego desplegado ante Ucrania en el debut mundialista, el equipo despertó la ilusión. Calidad en el juego de centro de campo, dominio del balón y dinamismo en los pases, culminado por unos delanteros inspirados que brindaron notables destellos. Y aunque la siguiente cita ante Túnez se torció desde el principio por un tempranero gol en contra, el grupo supo sufrir y remar contra corriente, para conseguir el triunfo. Después de que los suplentes se hicieran cargo de sumar los tres últimos puntos ante Arabia Saudí, llegó la cita con la historia: Francia en los octavos de final.

España dominó el encuentro y se adelantó ante los galos, pero no supo transformar la superioridad en goles y acabó cometiendo errores que los veteranos jugadores franceses no desaprovecharon. Los jóvenes españoles se vinieron abajo.

Aragonés, como buen padre de familia, defendió a los suyos. "España no ha sido inferior a nadie. Un equipo que va ganando 1-0, es difícil que pueda ser vencido si sabemos competir todos. Yo no he sabido competir, porque debía haber tenido una fórmula para que no ocurriese. Fue un partido igualado que Francia ganó por pequeños detalles, lo supo hacer mejor".

Falta un líder

El equipo español demostró tener calidad en el toque, gusto por el dominio del balón, solvencia en defensa y artilleros con potencial. Pero de nuevo le falló la confianza. En la cita ante Francia, los jugadores tuvieron excesivo respeto por el rival. El miedo a la cita paralizó el ataque y limitó las ideas a la hora de buscar espacios en la defensa rival. Más que faltar juego o jugadores, faltó fortaleza mental en la nueva generación ibérica para asumir el reto de destronar a los veteranos franceses.

Por otra parte, a la Furia Roja sigue faltándole un jugador determinante y con el carisma necesario para echarse el equipo a los hombros y guiarlo hacia la victoria. A pesar de contar con una plantilla cargada de talento en todas las líneas, falta el crack que resuelva y marque la diferencia. Raúl lo fue a ratos, pero en la gran cita bajó los ojos ante Zidane y se diluyó en el campo, y no hubo nadie para dar el golpe de efecto.

La llama de la esperanza

A pesar de la temprana vuelta a casa, la mezcla equilibrada de veteranía y juventud ha dejado muy buena impresión en tierras alemanas y abre la puerta al optimismo. La fuerza y entrega de Sergio Ramos, el talento fresco y descarado de Cesc Fábregas, el arrojo y puntería de David Villa, la técnica y el gol de Fernando Torres, son un seguro de futuro para un equipo que ha encontrado su estilo de juego, pero que todavía espera que uno de sus jóvenes valores se convierta en el matador que necesitan para superar los encuentros decisivos.

Luis Aragonés meditó la posibilidad de abandonar el banquillo tras no alcanzar el objetivo marcado: las semifinales. Pero finalmente recapacitó y decidió seguir al frente del proyecto que él mismo inició hace dos años. Su próxima meta, la Eurocopa 2008, como campo de pruebas para que la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010 sea la cita definitiva con la historia.