Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010™

Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010™

11 junio - 11 julio

Copa Mundial de la FIFA 2010™

La gesta de los neozelandeses

The New Zealand team form a huddle
© Getty Images

En el intervalo de dos semanas, Nueva Zelanda pasó de ser un don nadie a protagonizar una hazaña impensable en la competición más importante del mundo. La Copa Mundial de la FIFA 2010 quedará para la historia del fútbol neozelandés como un auténtico hito, no sólo nacional, sino también por lo que respecta a la categoría de los All Whites en los escenarios mundiales. Salir del certamen imbatido después de compartir grupo con la vigente campeona del mundo, Italia, supone, en palabras del técnico Ricki Herbert, una “gesta extraordinaria”.

Los choques contra Eslovaquia y Paraguay tampoco resultaron fáciles para una selección que, a pesar de todo, se anotó tres empates y disfrutó de posibilidades de clasificación hasta el último momento. El combinado neozelandés concluyó su aventura sudafricana con un disputado empate a 0-0 frente a Paraguay. De haber ganado, los All Whites habrían sido primeros de grupo y se habrían enfrentado a Japón en octavos. Nueva Zelanda se quedó al final a un paso de la segunda ronda, pero acabó por encima de los azzurri y se convirtió en la quinta selección de la historia que cae de una Copa Mundial de la FIFA sin haber perdido ningún partido, emulando así a Escocia (1974), Camerún (1982), Bélgica (1998) y Suiza (2006).

Si había dudas sobre la capacidad de lucha de los All Whites, el gol en el último suspiro del partido frente a Eslovaquia en su debut las disipó. La ética de trabajo del conjunto neozelandés resultó inquebrantable durante el duelo y el cabezazo de Winston Reid en las postrimerías del partido supuso una merecida recompensa para los oceánicos. Después vino el empate frente a Italia en un partido en el que los kiwis no tardaron en adelantarse por medio de su delantero estrella Shane Smeltz y los tetracampeones del mundo sólo pudieron establecer la igualada desde el punto penal.

Alineación ofensivaRyan Nelsen, probablemente el jugador neozelandés más laureado de todos los tiempos, comandó al equipo con bravura y entusiasmo. Además, el capitán dirigió con maestría a sus inexpertos compañeros de zaga, Tommy Smith y Reid, que, aunque parezca increíble, debutaron como internacionales en marzo y mayo, respectivamente. El portero Mark Paston mostró un excelente estado de forma en los tres partidos, en los que apenas cometió errores, y repitió la épica de la repesca contra Bahréin, en la que paró un penal que resultó decisivo para la clasificación.

Irnos del certamen sin perder y por encima de la vigente campeona, Italia, es un logro magnífico y algo de lo que deberíamos sentirnos orgullosos.

Nueva Zelanda formó con el mismo once en los tres partidos y lo más sorprendente fue quizás que la alineación contó con tres delanteros. El poderoso dúo formado por Chris Killen y Rory Fallon complementó a Smeltz, que cuenta con un gran registro goleador en la A-League. En el centro del campo, la pareja de veteranos que forman Simon Elliott e Ivan Vicelich parece haber bebido de la fuente de la juventud y realizó un papel muy destacado y lleno de inspiración. Los mediocampistas no sólo son ya treintañeros, sino que ambos llegaron al certamen con una notable falta de minutos. De hecho, Elliott no jugaba con su club desde el año pasado después de quedarse sin ficha en el Earthquakes de San José antes del comienzo de la presente temporada de la MLS. Vicelich, semiprofesional del Auckland City en la competición neozelandesa, llevaba sin actuar desde marzo.

“Estamos orgullosos y decepcionados al mismo tiempo”, declaró Herbert después del partido contra Paraguay. “Nos vamos imbatidos, pero estamos fuera. Estoy orgulloso y nadie nos puede quitar ya lo que hemos logrado. No hay muchos equipos que hayan jugado de una manera tan ofensiva como nosotros, con tres delanteros. Irnos del certamen sin perder y por encima de la vigente campeona, Italia, es un logro magnífico y algo de lo que deberíamos sentirnos orgullosos”.

*Por muchos años *La selección de este país enamorado del rugby se contagió de la fiebre del fútbol tras el empate con Eslovaquia en el primer partido, así que el respeto conseguido al pararle los pies a Italia tardará en olvidarse en una tierra donde el deporte rey ha hecho grandes progresos en los últimos tiempos. En los últimos doce meses, Nueva Zelanda ha establecido récords de asistencia de público en las competiciones nacionales e internacionales, y ha visto a su combinado sub-17 hacer historia como el primer equipo de este país en alcanzar la ronda eliminatoria de una competición FIFA, todo ello coronado con el inesperado éxito en la Copa Mundial de la FIFA 2010.

Los efectos secundarios beneficiosos de Sudáfrica 2010 son casi incalculables para el fútbol neozelandés. Algunos se han referido a la actuación de los All Whites como la proeza más importante de la historia del deporte nacional: palabras mayores en un país cuyo día a día tiene muy presente el deporte. Los planes para celebrar un desfile triunfal en el que los aficionados puedan rendir homenaje a sus héroes demuestran la magnitud de los logros del equipo. La población indígena del país oceánico puede ahora corear los nombres de jugadores de origen maorí como Jeremy Christie, Leo Bertos, Fallon y Reid. Nueva Zelanda, al igual que Australia hace cuatro años, buscará sin duda seguir fomentando el interés que ha aflorado con tanta fuerza e incrementar la popularidad del fútbol. El legado de la clase magistral de Ryan Nelsen en Sudáfrica durará muchos años en la "tierra de la gran nube blanca".

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