Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006™

Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006™

9 junio - 9 julio

Copa Mundial de la FIFA 2006™

Italia tetracampeona mundial

RESUMEN DE LA FINAL: Fabio Cannavaro, un jugador que ha hecho grande su pequeña estatura con un sensacional desempeño a lo largo de este último mes, puso fin a la Copa Mundial de la FIFA 2006 de forma muy oportuna, alzando el mayor trofeo del deporte rey.

Los fuegos de artificio que proclamaban el cuarto título mundialista de Italia explotaron en el cielo nocturno del Olympiastadion, dando así comienzo a la fiesta de los Azzurri. A Francia y al desconsolado Zinédine Zidane no les queda más que pensar en lo que pudo haber sido.

ITALIA 1:1 (t.s.) (5:3 PEN) FRANCIA

La 18ª final nos ofreció un auténtico espectáculo, con emoción al principio y una tensión increíble en los últimos minutos, cuando Zidane, en su adiós a un juego que durante tanto tiempo ha enaltecido con su enorme calidad, vio la tarjeta roja. A continuación vino la tanda de penales, en la que Italia se convirtió en campeona del mundo al transformar sus cinco lanzamientos, siendo Trézéguet el desafortunado que falló para los franceses. Al marcar desde los once metros, Fabio Grosso situó a su país a un título de Brasil en la lista de vencedores de la Copa Mundial de la FIFA.

Zidane recordará esta noche mientras viva. Francia se había jurado repetir el triunfo de 1998 para su capitán, que se retiraba del fútbol, y sólo él sabrá qué le impulsó a propinar un cabezazo en el pecho a Marco Materazzi. Zizou tuvo que abandonar el campo, acompañado en el túnel por las luces de miles y miles de flashes y las lágrimas de los innumerables hinchas franceses.

"Allez les Bleus", habían cantado una y otra vez. Y los Bleus respondieron, si bien el azul que prevaleció fue el de Italia. Francia vestía de blanco, pero puso color a su emocionante reacción después de que el conjunto de Marcello Lippi amenazase con tomar las riendas del encuentro.

Momento del día

  • Mauro Camoranesi consuela a David Trézéguet *

Hubo una cierta ironía en el fallo de Trézéguet, cuyo penal —el segundo de Francia— se estrelló contra el larguero, negándose a traspasar la línea de meta. Y es que el propio Trézéguet fue el autor del gol de oro en la final de la Eurocopa 2000 que disputaron ambos equipos, dejando una cicatriz que Italia esperó seis largos años para borrar.

El dolor del francés fue idéntico al de los famosos italianos Franco Baresi y Roberto Baggio que no acertaron en 1994, poniendo en bandeja la Copa Mundial de la FIFA a Brasil en la primera, y hasta este domingo única, tanda de penales de la final de la historia. Concluido el duelo, Mauro Camoranesi, compañero suyo en la Juventus, se acercó a él para consolarlo con un abrazo.

El principio de la contienda fue de alto voltaje: la primera jugada en la que intervino Thierry Henry acabó con un fuerte choque con Cannavaro. Mientras el delantero estaba tumbado en el suelo, los franceses se preguntaban si sus esperanzas también iban a verse sacudidas. Tuvieron que venir las asistencias médicas, pero el ariete, con tres goles a su nombre en el torneo, pudo continuar.

En la siguiente acción en la que tomó parte, Henry cabeceó un saque de Fabien Barthez para Florent Malouda, quien arremetió por el centro de la retaguardia italiana y fue derribado por Materazzi. Zidane transformó el consiguiente penal en el minuto 7 con un atrevido y sutil tiro que dio en el larguero y aterrizó dentro de portería.

Zidane añadió así su nombre a la lista de jugadores que han marcado en más de una final de la Copa Mundial de la FIFA, en la que también figuran Pelé, Vavá y Paul Breitner.

Jugador del día

  • Andrea Pirlo: una técnica exquisita en el mediocampo *

El tanto apenas afectó al ritmo seguro de los italianos, que intercambiaban pases certeros y se mostraban contundentes a la hora de recuperar el balón. Andrea Pirlo y Gennaro Gattuso dictaban su ley en la zona media, y Gianluca Zambrotta y Camoranesi combinaban de forma impresionante por la derecha.

La tenacidad y el firme control de Camoranesi cerca de la línea de banda forzaron el saque de esquina que dio origen al gol del empate en el minuto 19. Pirlo envió un centro milimétrico que Materazzi remató impecablemente de cabeza.

En ese preciso instante, el sol reapareció entre las nubes y arrojó luz sobre la enérgica recuperación de los italianos, aumentando también la temperatura dentro del campo. Henry empezó a acaparar el protagonismo, y sus rivales parecían incapaces de arrebatarle el balón. Otro que voló a gran altura fue el dinámico debutante Frank Ribéry.

Francia rondó el gol en varias ocasiones y, en la prórroga, Zidane pudo marcar de cabeza , pero se encontró con Buffon. La noche pronto daría un giro aún más demoledor para Zizou, quien, en un arrebato de locura, hizo que su retirada se produjera al menos nueve minutos antes de lo debido.

Gol del día
* Fabio Grosso: sangre fría ante la presión *

El yerro de Trézéguet implicaba que Grosso tenía el mundo en sus manos tras recorrer el largo camino desde el círculo central hasta el punto penal. El defensor del Palermo rubricó su contribución a la causa de Italia en este último mes mediante un sobrio zurdazo ajustado a la base del poste derecho. Después de 24 años, vuelve a ser campeona del mundo.