Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™

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12 junio - 13 julio

Copa Mundial de la FIFA 2014™

Las cinco claves del éxito de Costa Rica

Costa Rican players celebrate their second goal against Jamaica
© AFP

Costa Rica, la potencia centroamericana, se reinventó a sí misma para convertirse en un conjunto férreo y tácticamente astuto durante el Hexagonal Final de la CONCACAF. Este cambio de estrategia le permitió reservar, con dos partidos de antelación, su plaza en la Copa Mundial de la FIFA™ que el año próximo se celebrará en Brasil. Con el siempre elegante Brian Ruiz orquestando el mediocampo y una organización sólida y rocosa, los Ticos han regresado a la fase final de la máxima competición mundial. Tras haber quedado fuera de Sudáfrica 2010, ésta será su cuarta participación en el certamen.

FIFA.com repasa los cinco factores que propiciaron su éxito en la fase de clasificación para 2014.

Intratable en la zaga
Tradicionalmente, Costa Rica es un equipo muy ofensivo, capaz de avanzar desde el centro del campo hasta el tercio de ataque con un tupido juego de pases cortos. La defensa nunca había sido una característica distintiva del fútbol tico. Pero todo esto ha cambiado, con resultados sorprendentes. Su seleccionador, el colombiano Jorge Luis Pinto, ha conseguido inculcar a su ya clasificado equipo un grado de solidez y seguridad defensiva inusitado hasta el momento.

Su zaga de altura, que componen Michael Umaña, Cristian Gamboa, Bryan Oviedo y Giancarlo González, forma una retaguardia sólida delante de Keylor Navas, uno de los guardametas más importantes de la CONCACAF.

Las cifras lo dejan bien claro: los costarricenses encajaron sólo cinco goles en los ocho partidos que les bastaron para meterse en Brasil 2014. “Funcionamos en bloque”, declaró a FIFA.com, Umaña, jugador del Deportivo Saprissa. “La defensa está rindiendo a la perfección en estos momentos, pero es todo el equipo el que consigue resultados. Hemos trabajado con tesón”.

Ruiz, el mago del mediocampo
Si bien el equipo en conjunto parece un poco más rígido, su creador y capitán, el mediocampista Brian Ruiz, encarna la osadía de un pasado más aventurero. Alto, delgado y veloz, el mediapunta del Fulham, capaz de jugar por la banda cuando se lo exige el guión, fue el instigador de prácticamente todos los ataques provechosos de la campaña de clasificación. Apodado “La comadreja” por escurridizo, posee la visión de un número diez a la vieja usanza: una especie en extinción.

El capitán Ruiz, cual metrónomo, sabe ralentizar el juego o enviar un balón medido al área desde 40 metros en el instante preciso, unas cualidades que han hecho de él un héroe en San José, su ciudad natal. “Me gusta tener el balón y combinar con los demás jugadores. Es lo que mejor sé hacer”, admitió con humildad sobre su labor en la selección tica.

Juventud y veteranía en la delantera
De nada sirve contar con un mago del pase como Ruiz en el centro si por delante no tienes a nadie que se interne en el área, abra huecos y remate a puerta. Por suerte para la afición costarricense, Pinto puede confiar en los servicios de un certero veterano, Álvaro Saborío, y de una joven promesa, Joel Campbell, dos delanteros con habilidades diferentes, que se complementan a la perfección como pareja de ataque.

Saborío, máximo goleador histórico de su club, el Real Salt Lake de la MLS, es a sus 31 años un puntal del equipo, bueno en el juego aéreo y fuerte de mente y cuerpo. Ha cosechado 30 goles en 72 partidos con la selección nacional, una cifra que lo sitúa a escasa distancia del mítico artillero Paulo Wanchope. Campbell, de 21 años, es un futbolista veloz, elegante e intrépido con el balón en los pies. Le gusta encarar a la defensa y, a menudo, deja a los zagueros sentados tratando de desenredarse los pies. Entre ambos han marcado diez goles en esta competición preliminar.

La reina de su casa
Cualquier equipo de la CONCACAF te confesará la fórmula no tan secreta para clasificarse para la Copa Mundial de la FIFA en la zona. Gana partidos en casa y saca unos cuantos puntos a domicilio. Mientras que México parece haber perdido su poderío en el Azteca, Costa Rica convirtió el Estadio Nacional de San José, la capital del país, en una fortaleza inexpugnable. Los Ticos ganaron con comodidad los cuatro partidos disputados en casa, contra Jamaica, Panamá, Honduras y una Estados Unidos de altos vuelos.

En el transcurso de dichos encuentros registraron tan sólo un gol en contra y ocho a favor. Jurgen Klinsmann, seleccionador de Estados Unidos, campeona de la CONCACAF, sintió todo el peso del dominio de Costa Rica en el Nacional, donde sufrió una derrota por 3-1, la peor que se ha llevado su equipo en esta campaña de clasificación.

Estados Unidos siente la fuerza en San José
Aparte del abultado marcador (su mayor margen de derrota en toda la fase de clasificación), los jugadores estadounidenses no olvidarán fácilmente el ambiente enardecido del Estadio Nacional. Los costarricenses se sintieron tratados injustamente tras su derrota en Estados Unidos en febrero, un resultado contra el que presentaron una protesta oficial porque la ventisca había interrumpido el juego sin cesar.

Por consiguiente, la hinchada de Costa Rica no estaba dispuesta a permitir que los visitantes del norte se pusieran cómodos. Sobre el terreno de juego, la pasión que irradiaban las gradas espoleó a los futbolistas sobre el terreno de juego. En el minuto 10, los anfitriones llevaban una ventaja de 2-0, y encima los estadounidenses tuvieron que dar gracias a su suerte, porque el resultado definitivo de 3-1 podría haber sido muchísimo peor.

Esa noche, la selección de Estados Unidos se llevó una octava derrota consecutiva de tierras costarricenses y quedó apeada del primer puesto del grupo. Aquel triunfo parece indicar que, en la CONCACAF, el fortín más inexpugnable y amedrentador ya no se encuentra en Ciudad de México, sino en San José.

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