Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™

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12 junio - 13 julio

Copa Mundial de la FIFA 2014™

Las cinco claves del éxito de EEUU

Michael Bradley #4 of the USA congratulates Clint Dempsey #8 after De
© Getty Images

A los hombres de Juergen Klinsmann les han bastado ocho de los diez partidos del Hexagonal para reservar su séptimo billete seguido a la Copa Mundial de la FIFA. Un primer mal paso amenazó con hundirles el submarino, pero el equipo de las Barras y Estrellas porfió en su empeño y ha encontrado la mejor de sus versiones en años. FIFA.com analiza cinco factores fundamentales de la productiva campaña de clasificación de los norteamericanos en la región de la CONCACAF para Brasil 2014.

Huracán mediático tras el naufragio en Honduras
La primera experiencia de Klinsmann en el Hexagonal fue amarga. Las temperaturas se dispararon en San Pedro Sula a principios de febrero y los estadounidenses lo acusaron. A los 20 minutos de saltar al campo, parecían exhaustos y tenían las camisetas empapadas de sudor. El cuadro local, muy motivado, se alzó con la victoria por 2-1, y el visitante quedó relegado al fondo de la tabla al cabo de esa jornada.

La prensa estadounidense reaccionó con acritud, y uno de los principales periódicos deportivos divulgó que algunos miembros del equipo estaban descontentos con las nuevas ideas y métodos del técnico alemán. Si acaso hubo algún motín en los vestuarios, enseguida fue aplacado, a juzgar por los resultados de los cinco choques siguientes, en los que Estados Unidos no sufrió ninguna derrota.

"Muchas veces la prensa no sabe qué diablos publica", opinó con franqueza el defensa Clarence Goodson a FIFA.com acerca de las supuestas desavenencias en el seno del grupo. "El único problema que yo recuerdo es que hizo mucho calor y que no jugamos bien", agregó Michael Bradley. Ese descalabro resultó ser justo lo que los gringos necesitaban para despabilarse y encontrar su ritmo.

La defensa cuaja sobre la nieve
La caída en Honduras se debió en gran medida a la inexperiencia de la retaguardia estadounidense. Klinsmann alineó a un cuarteto defensivo joven, con todos sus miembros por debajo de los 30 años, y dejó en el banquillo al maduro capitán y baluarte Carlos Bocanegra. Omar González, Geoff Cameron, Timmy Chandler y Fabian Johnson pasaron muchos aprietos y concedieron dos goles para desesperación natural del veterano guardameta Tim Howard, que no paró de despotricar y gritar a sus colegas. Los seguidores reclamaron la sustitución de González, pero Klinsmann se mantuvo firme y respaldó a su pupilo.

En cualquier caso, hubo cambios. Uno de los más sonados fue el regreso de DaMarcus Beasley al fútbol internacional como zaguero. La cadena defensiva no cedió en el próximo combate, cuatro días más tarde, y mantuvo su portería a cero en el 1-0 sobre Costa Rica en medio de una extraordinaria tormenta de nieve en Colorado. Desde el batacazo contra los hondureños, de hecho, la zaga gringa sólo ha tolerado cuatro goles, y González y Johnson se han aupado al estrellato.

El efecto Klinsmann
Es difícil exagerar el impacto del entrenador germano sobre la selección de las Barras y Estrellas desde que tomara las riendas hace dos años. Klinsmann ha instalado un nuevo optimismo y ha dado pasos de gigante hacia lo que él llama "un fútbol más proactivo y menos reactivo". Su entusiasmo es contagioso. La incorporación a sus filas de futbolistas expatriados como Fabian Johnson y Mix Diskerud ha dado nuevos aires a todo el conjunto. A sus seleccionados les exige que jueguen el mayor tiempo posible con sus clubes, y les ha dejado claro que nadie tiene garantizado el puesto."Valen tanto como lo que demuestran en tu último partido", aseveró ante el micrófono de FIFA.com.

Ganar cómodamente la Copa Oro de la CONCACAF con un equipo prácticamente de suplentes significa que el estratega alemán dispone ahora de más opciones todavía, y de más potencial de cara a la cita brasileña del año que viene. La principal es Landon Donovan, hasta hace poco descartado del combinado nacional a causa de un descanso sabático que se había tomado por iniciativa propia.

"Estoy disfrutando de mi fútbol de nuevo", señaló el director de juego y máximo goleador de Estados Unidos a modo de advertencia para sus próximos rivales.

El resurgimiento de Altidore
Uno de los mayores desafíos de Klinsmann consistía en encontrar la manera de desatascar al prolífico pero voluble delantero Jozy Altidore. El entrenador llegó hasta el punto de no alinearlo en un par de clasificatorios en la ronda semifinal, alegando falta de forma y de motivación por parte del jugador. El robusto y potente artillero llevaba casi dos años sin marcar para los suyos cuando asestó una volea espeluznante en un amistoso contra Alemania en junio.

Desde entonces, el hasta hace poco archigoleador del AZ holandés se ha desquitado a gusto, ha vuelto a aterrorizar a las defensas rivales, y acaba de cerrar un contrato con el Sunderland de la Premier League inglesa. Altidore ha hecho diana en los tres clasificatorios de su país disputados en junio —todos saldados con victoria— y realizó el mejor partido de su vida en julio, en la remontada por 3-4 sobre Bosnia en Sarajevo, donde firmó una tripleta.

"Estoy en un buen momento", manifestó modestamente en el epílogo. "Sólo quiero seguir avanzando". Con Altidore formando pareja atacante con Clint Dempsey, máximo goleador de la campaña premundialista, Estados Unidos puede seguir avanzando también. Entre ambos arietes han anotado seis de los diez goles inscritos hasta la fecha por su equipo en el Hexagonal.

Los problemas de México
Un factor externo que ciertamente ha contribuido al rápido encumbramiento de los estadounidenses hasta su séptima cita mundialista seguida es el insólito bajón de su archirrival. Los mexicanos, que ostentan el récord regional de comparecencias mundialistas (13), fueron incapaces de ofrecer resistencia a sus vecinos del norte en la última reedición del clásico de Río Bravo.

Contra su costumbre, cedieron valiosos puntos en su campo, y encima tienen problemas en la definición. El punto que los gringos arrancaron en marzo en su empate sin goles en el estadio Azteca, donde nunca han ganado un clasificatorio, dio paso a una racha triunfal de los hombres de Klinsmann. En su siguiente expedición, asaltaron la fortaleza jamaicana en Kingston por primera vez en su historia, y sólo sufrieron una derrota antes de certificar el salvoconducto. Las botellas de champán se descorcharon por fin el 10 de septiembre en Columbus, Ohio, gracias al triunfo por 2-0 precisamente sobre México.

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