Copa Mundial de la FIFA Italia 1990™

8 junio - 8 julio

Copa Mundial de la FIFA 1990™

Las manos benditas de Goycochea

© Getty Images
  • Sergio Goycochea superó a Toni Schumacher en Italia 1990
  • Goycochea le hizo una promesa a Maradona... ¡y luego la cumplió!
  • Revela que cambió de opinión durante la carrera de Donadoni

Sergio Goycochea está sentado en un sillón, apenas 24 horas después de regresado a Argentina tras ser subcampeón en la Copa Mundial de la FIFA Italia 1990™. El periodista pregunta, la cámara toma a los dos, pero aunque las persianas en la casa del arquero están totalmente bajas, se cuela desde la calle un griterío infernal. Atronador. Decenas de hinchas están afuera delirando por él.

"Me fui con mi señora a un hotel del centro para poder dormir tranquilo", se escucha decir a Goyco, notoriamente abrumado, en el primer día del resto de su vida. Nunca más sería igual. Había viajado a Italia como suplente de Nery Pumpido, campeón del mundo en México '86, pero volvió como un héroe para siempre.

Para el aficionado argentino, el Mundial de Italia es el jugadón de Maradona con el tobillo hinchado como una sandía para el gol de Caniggia contra Brasil; es Cani subido a la chepa del Pepe Basualdo gritando el empate contra los italianos en semis; es Diego llorando el subcampeonato después de perder con Alemania. Pero, principalmente, son los penales de Goyco. Cuatro penales. Los que llevaron al equipo a la final y que, casi 17 años después, siguen siendo el récord de penales atajados en la historia de los Mundiales.

El alemán Harald Schumacher también suma cuatro, pero repartidos entre España 1982 y México 1986. Goycochea es el único que atajó esa cantidad en un solo torneo.

El jugador

Goyco llegó a Italia siendo un muy buen arquero del fútbol argentino, pero sin un gran hinchada propia. De hecho, no jugaba en Argentina en ese momento. Su última experiencia había sido en Millonarios de Colombia, en 1989, donde había emigrado un año antes tras recuperarse de una complicada lesión en un hombro.

Había nacido el 17 de octubre de 1963 y, pese a jugar en un equipo del ascenso argentino, disputó la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Australia 1981. Debutó en Primera en 1983 en River Plate, el club con el que ganó en 1986 el campeonato local, la Copa Libertadores de América y la Copa Intercontinental. Jugó algunos partidos, pero era suplente, allí también, de Nery Pumpido.

Debutó en la selección argentina en 1987 y, más allá del suceso en el Mundial de Italia, tuvo otras grandes actuaciones: fue campeón en la Copa América Chile 1991 y en la Copa América Ecuador 1993, el último título de mayores de la Albiceleste. Es el cuarto arquero con más presencias en el arco argentino, con 45 partidos internacionales jugados. En Estados Unidos 1994 fue reserva de Islas.

Se retiró en 1998 jugando para Newell’s Old Boys tras pasar por Racing Club (Argentina), Brest (Francia), Olimpia (Paraguay), Cerro Porteño (Paraguay) e Internacional de Porto Alegre (Brasil), entre otros clubes.

El récord

Hay un punto de azar en el origen del récord de Goyco: va a Italia como suplente de Pumpido porque, poco antes de comenzar el torneo, Luis Islas renuncia a la selección por no ser el titular. Luego, en el segundo partido de la primera fase, Pumpido sufre una fractura en su pierna derecha. La suma de dos circunstancias ajenas a él lo ponen sorpresivamente bajo los palos.

Pasa Rusia, Rumania y Brasil con apenas un gol en contra y llega la definición por penales ante Yugoslavia por cuartos de final tras un 0-0. Tras errar Maradona y Pedro Troglio, Dragoljub Brnovic podía adelantar a los yugoslavos por 3-2 y dejar casi sentenciado el pase a semifinales, pero Goycochea detuvo yendo abajo sobre su derecha. Inmediatamente convirtió Gustavo Dezzotti y Goyco voló arriba a la izquierda para atajar el remate de Faruk Hadzibegic. Argentina estaba entre los cuatro mejores.

En el mítico San Paolo de Nápoles, italianos y argentinos igualaron 1-1. En la definición desde los 11 metros, Goyco fue otra vez imperial. Con 3-3, le adivinó el remate al talentoso Roberto Donadoni, en una parada muy parecida a la que le hizo a Hadzibegic. Maradona puso el 4-3 y, ante Aldo Serena, Goycochea volvió a volar sobre su izquierda, se quedó con el sueño italiano y selló un romance eterno con el hincha argentino.

En la final no pudo contener el penal de Andreas Brehme que le dio el campeonato a Alemania, pero ese subcampeonato tuvo valor de título. “Para mí fue como si hubiese salido campeón del mundo”, le dijo a FIFA.com.

El recuerdo

"¿Mi principal mérito? Siempre me concentré en atajar. La intuición, la información que tenía, saber leer los cuerpos, saber leer quiénes venían a patear y en qué momento. A medida que se cierra la serie hay más presión. No es lo mismo patear el cuarto penal y saber que lo errás y tu equipo queda abajo. Y desde una cuestión técnica, la potencia de piernas no sólo para llegar cerca de los palos, sino para llegar bien armado a la pelota".

"Esos 50 metros que el pateador camina juegan a favor del arquero. Yo no les decía nada para no generarle ninguna reacción de odio o bronca y canalizarle sus pensamientos. Yo sólo lo miraba fijo para que él se sumergiera en sus dudas".

"Cuando Diego erra contra Yugoslavia le dije ‘quedate tranquilo que atajo dos’, pero la verdad es que fue más una expresión de deseo que una seguridad".

"Brnovic no podía patearme muy fuerte por la carrera y la posición que tomó. Era cuestión de esperar hasta último momento para ver cómo acomodaba el cuerpo para patear".

"Gabriel Calderón había jugado con Hadzibegic en Francia y me dijo que normalmente lo pateaba a mi izquierda. Ahí evalué: era el último penal, tenía que hacerlo para empatar y era una situación crítica… Pensé que iba a elegir el lugar que le diese seguridad".

"Con Donadoni cambié mi decisión durante su carrera. Como era muy habilidoso y era el cuarto penal, pensé que lo iba a asegurar pegándole a mi mano derecha. Pero cuando vi que empezó a caminar lento, a pararse, a mirarme, le jugué con el amague de las piernas".

"Con Serena no tuve dudas. Ya habíamos tomado ventaja, medía 1,93m, era zurdo cerrado y era lógico que el remate viniese de mi mitad de arco hacia la izquierda. Me moví esperando el pelotazo ahí".

"Cada vez que miro esos penales me transporto. Después del penal de Serena, el estadio se apagó. Fue como si le hubiesen bajado el volumen y quedaran encendidos sólo los micrófonos de mis compañeros. Tuve la sensación de estar jugando un partido en una canchita de mi pueblo cuando era pibe".

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