Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006™

Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006™

9 junio - 9 julio

Copa Mundial de la FIFA 2006™

Un momento para toda la vida

Cuando el pitido final sonó en Kaiserslautern para anunciar la conclusión de la espectacular victoria de Australia sobre Japón, un gran porcentaje de los jóvenes seguidores de los Socceroos estarían durmiendo. Cuando, a la mañana siguiente, sus padres les hayan contado lo que pasó en el partido y ellos hayan visto la repetición de las mejores jugadas, muchos habrán pensado que todavía estaban soñando.

La noche del sorteo final para Alemania 2006 (el viernes 9 de diciembre de 2005) deleitó y consternó a Australia en igual medida. Por un lado, los aficionados australianos estallaron de alegría al ver el nombre de su país emparejado con el vigente campeón, Brasil, con el campeón de Asia, Japón, y con el tercer clasificado en Francia 1998, Croacia. Pero, por otro lado, les quedó la impresión de que el equipo tenía pocas o nulas oportunidades de seguir adelante en la competición.

Y lo que es peor aún: Australia acudió a esta Copa Mundial de la FIFA con dos récords indeseables. En su anterior participación, en la edición de 1974 (también en tierras alemanas), el equipo no logró registrar ni un solo gol (y, por consiguiente, tampoco ninguna victoria) en sus tres encuentros de la primera fase. Después de quedar encuadrado junto a tres selecciones potentes, muchos aficionados australianos temieron que se repitiera la historia.

En ocho minutos mágicos, esos temores quedaron borrados de un plumazo y, ahora, la selección que entrena Guus Hiddink, alberga esperanzas reales de medirse a formaciones de la talla de Italia o la República Checa en octavos de final.

"Este día, el fútbol australiano se ha hecho mayor de edad", proclamó el Sydney Morning Herald en su edición del 13 de junio.

"Australia acudió al baile de la Copa Mundial no como una de las hermanas feas, sino como una estupenda Cenicienta lista para cautivar a todos en la pista de baile; y todo el mundo, boquiabierto, empezó a prestarle atención y a tomar nota. Ahora, todos se restriegan los ojos, incrédulos, después de que Australia pusiera en escena uno de los finales más emocionantes de todos los tiempos. Nada de ello habría sido posible de no ser por los ocho minutos de fútbol más increíbles que jamás hayan disputado los australianos".

Muchos de esos australianos todavía están con ojeras. El encuentro concluyó bien pasada la medianoche, en una fría velada para toda la costa oriental de Australia. Sin embargo, la temperatura apenas sirvió para enfriar las celebraciones que recorrieron todo el país. Más de 3,000 aficionados estuvieron de fiesta hasta primeras horas de la mañana tras presenciar la victoria australiana en las pantallas gigantes instaladas en la Federation Square de Melbourne, con los más juerguistas cantando Waltzing Matilda en Lonsdale Street, una de las zonas de restaurantes de la ciudad. Mientras tanto, en Sydney, el tráfico quedó paralizado, ya que cientos de aficionados abarrotaban las calles profiriendo cánticos.

Hasta el primer ministro de Nueva Gales del Sur salió a la palestra, al animar a los empresarios a hacer la vista gorda con los empleados que llegasen tarde. "Dadles un respiro", afirmó Morris Iemma. "Ha sido 32 años de frustración y decepción".

Para Doug Conway, periodista del Herald Sun en Australia, fue una noche emotiva. "La victoria, sencillamente, desafió toda creencia establecida", sonrió. "¡El mero hecho de ganar representó para los Socceroos el equivalente al aterrizaje del hombre en la luna! Ganar en esas circunstancias, con una tripleta de goles a última hora que cuesta creer, bajo un calor que minaba cualquier resistencia, fue increíble".

Más irónica fue la interpretación del estudiante Guy Parker. "Los goles de Australia en la Copa Mundial son como los autobuses en Sydney", comentó riendo. "Te tiras 32 años esperando uno, ¡y de repente te llegan tres a la vez!".