Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™

12 junio - 13 julio

Copa Mundial de la FIFA 2014™

Neuer: "Nadie te regala nada por ser campeón del mundo"

© Getty Images

Manuel Neuer vive un momento espectacular. Al título obtenido con Alemania en la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™, donde fue consagrado como mejor arquero con el Guante de Oro adidas, se suma su presente en el Bayern Múnich, donde es figura e ídolo de la afición. Sin embargo, y pese a sus logros, el portero vive con los pies sobre la tierra, exhibe una humildad y claridad conceptuales que demuestran por qué se mantiene en la cima y ofrece esa imagen de invulnerabilidad dentro del campo de juego.   

Son muchos los que consideran que la clave del triunfo alemán en el Mundial estuvo en la victoria por 2-1 frente a Argelia, obtenida en buena medida gracias a las intervenciones de Neuer. "Tuve que asumir riesgos", recuerda el protagonista. *The FIFA Weekly *entrevistó en exclusiva al que probablemente sea hoy el mejor portero del mundo.

Señor Neuer, ahora que es ya todo un campeón mundial, ¿sigue poniéndose nervioso antes de los partidos importantes?
Manuel Neuer:No, pero es que tampoco era así antes de ganar en Brasil. Tengo que dejarle siempre muy claro al adversario que no va a poder superarme. La serenidad y la confianza con la que afronto cada partido no va sólo dirigida al equipo contrario, sino también a mis compañeros, que dependen de mí.

Ha llegado a un punto en el que se le exige a usted casi de todo: no sólo tiene que ser el mejor portero del mundo, sino también un perfecto jugador de campo. ¿No resulta a veces excesivo?
No siempre es fácil cumplir con las diferentes tareas que se me asignan, pero tampoco le doy demasiadas vueltas a lo que la gente espera de mí. Sí intento, en cambio, cumplir con mis propias expectativas. Además, soy consciente de que de vez en cuando puedo cometer errores. Y lo de mejor portero del mundo... Es algo que la gente suele escribir, pero yo nunca lo he dicho. A mí me interesa sobre todo mejorar continuamente mi juego, por muy alto que esté puesto el listón.

A diferencia de otros grandes porteros alemanes del pasado como Oliver Kahn, no parece encajar en la categoría de "individualista" o "héroe solitario". ¿A qué se debe?
Los éxitos personales no sirven de nada si no se corresponden con el éxito del equipo. Yo me considero, por encima de todo, un jugador de equipo. Además, dependo mucho de la gente que tengo delante, de lo mucho que se adelantan, de si suben al ataque... Consecuentemente, tengo que saber ocupar mi posición fuera de la portería para poder integrarme en el juego. Es una cuestión de coordinación que no puedo decidir yo solo y que afortunadamente funciona casi siempre.

¿Cuándo se disfruta más un deporte?
Cuando se practica con más gente. Celebrar solo las Navidades tampoco tiene gracia.

¿Cómo influye sobre sus compañeros en la defensa? A usted le corresponde organizar su colocación en el campo...
Parte del trabajo de un portero consiste en saber dar las instrucciones adecuadas. Lo que no puedo hacer es molestar a mis compañeros hasta que se sientan inseguros. Por eso, cuando me pongo a dirigir tengo que hacerlo con pocas palabras y de manera correcta y comprensible, otro de los motivos por los que los porteros actuales tenemos que saber interpretar muy bien el juego.

Su trabajo en la portería del campeón mundial y del Bayern crea escuela. A muchos les parece una revolución: el propio seleccionador alemán, Joachim Loew, lo ha tildado de referente para el futuro. ¿Se ve usted a sí mismo como un innovador a escala internacional?
Hace ya muchos años que interpreto el papel del portero tal y como lo practico ahora. En mi juego no ha habido cambios fundamentales. Lo que pasa es que la Copa Mundial ha concentrado la atención de todo el planeta y de repente se me ha visto en un plano distinto. En concreto, se recuerda mucho el partido de octavos contra Argelia [ndlr: 2-1 en la prórroga], donde a menudo tuve que jugar muy adelantado, como un futbolista de campo más. Ahí me descubrió mucha gente que antes ni me conocía. En la Bundesliga el público ya sabe que mi juego es muy polifacético. Contra Argelia tuve que asumir muchos riesgos porque el partido lo pedía: mi equipo jugaba muy adelantado, y los argelinos esperaban al acecho para salir al contraataque.

En un partido así, con tantos uno contra uno fuera incluso del área, ¿no hace falta saber medir los tiempos a la perfección?
Desde luego hay que saber tomar las decisiones correctas y asumirlas al cien por cien, hasta el final. Soy consciente de que eso lleva aparejados diversos riesgos que pueden conducir a un gol, un penal o una expulsión. Pero si me quedase a media salida no tendría opción de intervenir y salvar la jugada, y sería muy fácil regatearme.

¿Alguna vez entrena en el Bayern como jugador de campo?
A veces ensayamos el juego posicional en situaciones de siete contra tres, y alguna vez participo en ellas. Es importante, porque me permite mejorar mi técnica, la calidad en el pase, el desplazamiento rápido del balón. Antes, los jugadores de campo casi no se atrevían a pasarle el balón al portero, porque no sabían lo que haría con él. Hoy, el guardameta es una opción de pase más. Se ha convertido en algo habitual.

Durante los partidos, ¿toca más el balón con la mano o con el pie?
Creo que con el pie.

De haber sido jugador de campo, ¿en qué categoría se sentiría a gusto?
En cuarta división, que en Alemania equivale a una liga regional. Creo que podría jugar a ese nivel, sin duda. Eso sí, no sé qué posición ocuparía.

A diferencia de algunos de sus compañeros de profesión, y pese a toda su clase, no es usted un portero especialmente ostentoso o efectista.
Porque siempre intento tirar por la calle del medio y jugar cuanto más fácil mejor.

¿Recuerda más las intervenciones extraordinarias o las ocasionales "cantadas"?
A mí no me va mucho lo de ver las listas de "las 10 mejores paradas" en YouTube. No me sirve de nada. Me interesan más las situaciones en las que puedo reflexionar sobre lo que he hecho bien y, lo que es más importante, sobre lo que me ha salido mal. Ese análisis con ánimo de mejorar me parece muy necesario. Cuando empezaba en la portería seguía a menudo el programa "Eurogoals" de la cadena Eurosport. Todo el mundo se fijaba en la maravilla de goles que marcaban los jugadores de campo. Yo observaba a los porteros para ver cómo se comportaban en ese momento.

Dada la dinámica actual del juego para los porteros, en la que tiene usted que cumplir con los cometidos tradicionales en línea de gol o en el área pero también ejercer como jugador de campo, ¿le queda tiempo durante el partido para relajarse?
La verdad es que como portero nunca me abstraigo de los partidos, ni siquiera en aquellos en los que apenas entro en acción. Precisamente esos encuentros, en los que quizá sólo te ves puesto a prueba dos o tres veces, son muy complicados mentalmente, porque hay que mantenerse siempre en alerta máxima. Es como en una clase en la universidad: basta con dejar de prestar atención un instante para perder el hilo del conjunto.

¿No hay partidos en los que piense: "hoy no va a pasarme nada"?
Antes de los partidos he tenido corazonadas a puñados, y casi siempre me he equivocado. Durante más de un calentamiento he pensado que iba a tener un partido plácido, y luego, ya sobre el campo, me he llevado la sorpresa. Las sensaciones excesivamente optimistas pueden ser muy traicioneras. Un portero empieza constantemente de cero, incluso después de cometer un error. Es algo que sé asumir. El árbitro no va a pitar el final del partido por eso.

Es usted una estrella del fútbol internacional, y sin embargo nunca se comporta como tal, sino que sigue siendo una persona normal, con los pies en la tierra. ¿Le ayuda eso a mantener la serenidad?
Comportarse como una estrella no sirve de nada. Puedo alojarme en un hotel de cinco estrellas, sí, pero también irme de acampada.

¿Cuánto tiempo se mantiene viva la sensación de ser campeón del mundo?
Es algo que te queda para siempre. Eso no quiere decir que vaya alardeando de ello por ahí. No estaría bien, y además en el fútbol la vida sigue. Nadie te regala nada por ser campeón del mundo.

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