Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006™

9 junio - 9 julio

Copa Mundial de la FIFA 2006™

El Premio Lev Yashin, para Gianluigi Buffon

Gianluigi Buffon se ha hecho acreedor del Premio Lev Yashin, el galardón que recompensa al mejor guardameta de la Copa Mundial de la FIFA. Sucede en la lista de honor al belga Michel Preud'Homme, al francés Fabien Barthez y al alemán Oliver Kahn, ganadores en 1994, 1998 y 2002, respectivamente.

Buffon es, simplemente, un elegido, un fuera de serie. Lo demostró el día de su debut en la Serie A italiana, a la temprana edad de diecisiete años y nueve meses, y lo ha confirmado a lo largo de su carrera, a la que todavía le quedan muchos años de éxitos. Sin embargo, esta Copa Mundial de la FIFA lo ha consagrado definitivamente como uno de los mejores guardametas de todos los tiempos.

Resulta imposible encontrarle alguna flaqueza, por lo que se puede considerar un "número uno" muy completo. No le falta nada, ni siquiera la fanfarronería propia de muchos porteros, que quizás es la característica que más lo diferencia de su antecesor más ilustre con la camiseta de Italia, Dino Zoff, un hombre más serio, por lo menos en apariencia.

Según Roberto Beccantini, periodista del rotativo italiano La Stampa, "Buffon es más mediterráneo, y Zoff es más inglés". En Alemania 2006, desde el primer partido contra Ghana, Buffon ha demostrado que se ha recuperado perfectamente de la lesión en el hombro que sufrió al principio de la temporada 2005/06, un incidente que durante algún tiempo hizo pensar en lo peor. Le siguieron algunos contratiempos físicos, pero en el momento más importante de la temporada, y de toda una carrera, alcanzó su mejor estado de forma.

El partido contra la República Checa fue, probablemente, el que puso más a prueba sus cualidades, aunque el guardameta salió victorioso de su emocionante duelo contra su compañero en el Juventus Pavel Nedved.

Antes de la final, tan sólo su compañero de selección Cristian Zaccardo había conseguido "sorprenderlo" con un mal rechace que se coló en propia puerta en el partido contra Estados Unidos. Aparte de ese desafortunado episodio, la defensa azzurra se mostró en todo momento eficaz y, cuando los rivales la superaron, ahí estuvo Buffon para hacer gala de su gran clase casi sin inmutarse.

Sin embargo, un momento merece ser recordado por encima de los demás: tras el gol de Marco Materazzi contra la Republica Checa, Buffon recorrió cien metros para ir a celebrar el tanto con sus compañeros, un comportamiento de auténtico líder, la primera señal de que en el equipo italiano se estaba cociendo algo importante.

En la tanda de penales de la gran final, Buffon, que se había mostrado muy seguro durante los 120 minutos del partido y que sólo había sido superado desde el punto de penal, no consiguió detener ningún lanzamiento, pero Trezeguet, al estrellar su remate en el larguero, otorgó la victoria a los azzurri.