Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006™

Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006™

9 junio - 9 julio

Copa Mundial de la FIFA 2006™

Schneider: "La ventaja de jugar en casa puede ser el factor decisivo"

El fervor colectivo se ha adueñado de Alemania. Por todas partes, la euforia está alcanzando cotas nunca vistas en el país. La locura por la Copa Mundial de la FIFA 2006 sacude todas las capas sociales del país anfitrión. Bernd Schneider , capitán de la selección de Jürgen Klinsmann durante el encuentro con Costa Rica, recibe a FIFAworldcup.com en el impresionante centro de prensa de la Asociación Alemana de Fútbol (DFB) en Berlín.

Con la experiencia de 65 encuentros internacionales a sus espaldas, nos comenta relajado y rebosante de confianza: "Se nota que la gente está con nosotros, y eso nos complace".

Precisamente esa serenidad ha ayudado a este futbolista de 32 años a escalar hasta la cumbre del fútbol internacional. Schneider, dotado de una excelente técnica y autor de sus pases simplemente magistrales, desempeña desde hace años tareas indispensables para el triunfo de su equipo, a la sombra de las grandes estrellas como Michael Ballack o Bastian Schweinsteiger. El mediocampista se ocupa de tapar huecos, asiste en todo momento a sus compañeros e incluso se sitúa en el lateral derecho de la línea defensiva cuando la situación así lo requiere, como en la Copa Mundial de la FIFA 2002. "Schnix" es un hombre indispensable en el combinado de Klinsmann, un obrero del balón que posee esa chispa de genio capaz de revolucionar este gran festival del fútbol mundial.

Nunca lo ha agobiado la presión. Las desproporcionadas expectativas de los seguidores alemanes no parecen afectar lo más mínimo a este profesional del Leverkusen. "¿Presión? No, todavía no es para tanto. Tenemos que centrarnos en nuestro juego", explica Schneider, todo un veterano en el joven equipo alemán. Sin embargo, Alemania entera sueña con el título. No hay más que ver a los cientos de miles de aficionados que cada día se dan cita en Berlín ante el edificio del Parlamento, movidos por la esperanza de que su selección nacional se proclame campeona del mundo, o las muchedumbres que se congregan en Múnich vibrando al unísono con un mismo sueño: ceñirse la corona del fútbol mundial. Sin embargo, el jugador más discreto entre los grandes ídolos del conjunto anfitrión sólo comenta: "En nuestro hotel, cada cual es libre de retirarse en busca de intimidad siempre que quiera. Basta con encender el televisor para no perderse ni un minuto de la competición".

Sin embargo, bajo la circunspección de Schneider se esconde un corazón que late con intensidad, sobre todo ahora que faltan 24 horas para el encuentro con Polonia, el segundo partido de Alemania en el Grupo A. La cita tendrá lugar nada menos que en el Estadio de la Copa Mundial de la FIFA de Dortmund, probablemente el templo más emblemático del fútbol alemán. "Me he hecho una clasificación personal de grades escenarios y tengo a Dortmund entre los primerísimos de la tabla. Lo que vivimos allí contra Ucrania, en la eliminatoria de clasificación para el Mundial de 2002, fue una auténtica locura".

Pocas veces Schneider se expresa con tanto entusiasmo; por eso, cuando lo hace, hay que escuchar sus palabras con especial atención: "En el partido inaugural de Múnich se me puso carne de gallina". Este futbolista, adorado por todos y dotado de un toque magistral, tiene muy claro que el miércoles a las nueve de la noche le espera un momento aún más emotivo.

"Si ganamos este partido, no ponderemos en octavos de final", añade Schneider y, de paso, demuestra con el comentario que siempre tiene la mente puesta en el próximo partido. Además, al centrocampista le atrae la idea recobrar su relativo anonimato en el partido contra los hombres de Pawel Janas, que perdieron sorprendentemente por 0-2 contra Ecuador. "Estoy encantado de que podamos contar nuevamente con Ballack. Es muy importante para nosotros, no sólo porque marca goles decisivos, sino también por su forma de ser. Por eso, no me importa en absoluto devolverle el brazalete de capitán". De esta manera, Schneider podrá dedicarse a aportar sus cualidades con tranquilidad, lejos de los focos.

Por lo tanto, resulta totalmente lógico que Schneider simpatice con los equipos que menos atención han atraído en lo que va de competición. "He vuelto a tener tiempo de ver algún partido por televisión. ¿Quieren saber cuál es el equipo que más me ha gustado? Trinidad y Tobago. Luchó hasta el final, igual que Irán". En cambio, prefiere no hacer comentarios sobre las actuaciones de los grandes rivales de Alemania: Argentina, Inglaterra y Holanda. "No me ha llamado especialmente la atención ninguna novedad futbolística, aunque el ritmo ha sido muy intenso en todos estos partidos". En parte gracias a su propia actuación, también el partido de Alemania contra Costa Rica fue absolutamente electrizante.

Por el momento, prefiere no pensar en la final. Tampoco iría con su carácter. "Parece un tópico, pero la verdad es el partido siguiente es siempre el más difícil e importante", explica como respuesta a una pregunta de FIFAworldcup.com. Por encima de todo, Schneider está convencido de la importancia que tiene para su equipo uno de los ingredientes básicos de esta competición: "La verdad es, aquí en Alemania, la afición pueden ayudarnos mucho. Y es muy probable que, al final, sea el factor decisivo", señala al finalizar la conversación, antes de tomar un trago de agua de una botella, que abre con destreza de futbolista y la ayuda de un pequeño mechero.