Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™

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12 junio - 13 julio

Copa Mundial de la FIFA 2014™

Seis repescas para la historia

31 OCT 1993: DIEGO MARADONA OF ARGENTINA IN ACTION AGAINST AUSTRALIA.
© Getty Images

Brasil 2014 empezará exactamente dentro de siete meses. La mayoría de los aficionados ya saben si su selección estará presente en la fiesta o la verá desde la barrera. Para otros, sin embargo, la espera continuará un poquito más.

En los próximos ocho días, los equipos de seis confederaciones diferentes se batirán en una serie de eliminatorias que prometen ofrecer un fútbol internacional de máxima tensión, pasión y suspense. El premio para los ganadores no puede ser más excelso, y la posibilidad de la derrota es demasiado insoportable como para ni siquiera contemplarla.

Ahora que se acercan los partidos de ida, y con la emoción a flor de piel, FIFA.com repasa algunas de las repescas clásicas para la Copa Mundial de la FIFA.

15 de enero y 5 de febrero de 1958
Gales 4-0 Israel (global)
La primera repesca intercontinental se produjo en medio de circunstancias excepcionales, pues los posibles rivales de Asia y África se negaron a enfrentarse a Israel durante la clasificación para Suecia 1958. El resultado fue un emparejamiento a dos partidos entre los israelíes y Gales, subcampeona, por detrás de Checoslovaquia, en el Grupo 4 europeo, que ofrecía a ambos contendientes el premio de una primera participación en el Mundial. Los galeses, liderados por el magnífico John Charles, resultaron demasiado poderosos para sus rivales, y se clasificaron para su única gran competición hasta la fecha gracias a sendas victorias por 2-0. Pero, para dos de los hombres involucrados, la contienda tuvo importantes consecuencias extradeportivas. Si no hubiera sido por su participación en la eliminatoria, cuya vuelta se disputó el 5 de febrero de 1958, el seleccionador de Gales, Jimmy Murphy, y el delantero Colin Webster habrían formado parte de la expedición de su club, el Manchester United, que sufriría el accidente aéreo de Múnich 24 horas después.

20 de noviembre y 5 de diciembre de 1985
Escocia 2-0 Australia (global)
Esta repesca se disputó en circunstancias de enorme patetismo y conmoción, pues Escocia había conseguido el pase a la eliminatoria de forma agónica dos meses antes, gracias a un empate in extremis con Gales a domicilio. El estrés que le produjo aquel partido resultó fatal para el querido seleccionador de los escoceses Jock Stein, quien sufrió un ataque al corazón en el banquillo hacia el final del encuentro y falleció en la enfermería del estadio. La labor de terminar el trabajo que Stein había comenzado recayó en su ayudante y protegido, Alex Ferguson, quien estuvo a la altura de las circunstancias, y no por última vez en su carrera. Los goles de Davie Cooper y Frank McAvennie aseguraron la contundente ventaja de 2-0 en Hampden, y otra puerta a cero en Australia garantizó el pase a México 1986 a Ferguson y su selección.

31 de octubre y 17 de noviembre de 1993
Argentina 2-1 Australia (global)
Si la sombra de Stein planeó sobre la derrota de Australia en 1985, el fracaso de los australianos de camino a Estados Unidos 1994 se debió a otro personaje mítico. Diego Maradona, que había recibido una sanción de 15 meses por uso de cocaína, regresó de su exilio internacional para salvar una campaña que había alcanzado su punto más bajo en la derrota por 0-5 en casa a manos de Colombia. El efecto del astro, que a la sazón contaba 33 años, en el equipo fue inmediato. Al cabo de una de sus jugadas mágicas características, Maradona cedió a Abel Balbo el primer gol de la eliminatoria, en un estadio de Sídney que registró un lleno de récord. Aurelio Vidmar igualó aquel choque, pero en la vuelta, con la afición volcada en Maradona, un gol en propia puerta del desafortunado Alex Tobin metió a Argentina en un Mundial que tendría importantes consecuencias para el equipo y para su máxima figura.

12 y 16 de noviembre de 2005
*
Australia 1-1 (4-2, PEN) Uruguay (global) *Australia, habitual perdedora en la repesca intercontinental, se desembarazó de su racha de mala suerte para imponerse al fin en un emparejamiento que plasmó todo el suspense y la tensión que estos encuentros son capaces de producir. Los Socceroos llevaban más de tres décadas sin participar en la fase final de una Copa Mundial, habían perdido una sucesión de eliminatorias, con su derrota más reciente producida cuatro años antes ante la propia Uruguay. En esta ocasión, sin embargo, se respiraba una resolución férrea en la concentración a las órdenes del seleccionador Guus Hiddink. Los australianos cayeron por 1-0 en Montevideo, pero un gol de Mark Bresciano llevó el delirio a los 82.600 espectadores y el partido a una tanda de penales para el recuerdo. Fue allí, con tanto en juego, donde el suplente John Aloisi inscribió su nombre en la historia deportiva de Australia al superar con el lanzamiento decisivo a Fabian Carini y poner fin a la larga espera de su nación.

14 y 18 de noviembre de 2009
Eslovenia 2-2 Rusia (global) (Eslovenia se clasificó por la regla de los goles marcados a domicilio)
La repesca continental europea deparó un duelo a priori totalmente desigual. Todo apuntaba a que Rusia, con una población de 142 millones, pasaría como un rodillo sobre una nación de tan sólo dos millones de habitantes. Eslovenia, sin embargo, tenía otras ideas y, tras anotar un valiosísimo gol a domicilio en Moscú, por mediación de Nejc Pecnik, sorprendió a su poderoso rival en Maribor con un tanto decisivo de Zlatko Dedic. El seleccionador de Rusia, Guus Hiddink, el mismo que había triunfado en la eliminatoria intercontinental cuatro años antes con Australia, salió del encuentro totalmente abatido. Su homólogo esloveno, Matjaz Kek, declaró simplemente: “Ha sido un partido histórico. Eslovenia ha hecho realidad un sueño”.

10 de octubre y 14 de noviembre de 2009
Nueva Zelanda 1-0 Bahréin (global)
"Hemos esperado 27 años para resucitar una cosa muy importante”. Éstas fueron las palabras de Ricki Herbert, seleccionador de Nueva Zelanda y miembro del combinado neozelandés en España 1982, después de que su equipo eliminara a Bahréin para regresar a la fase final de la máxima competición mundial. La selección asiática, derrotada en esta misma ronda en los clasificatorios de 2006, a manos de Trinidad y Tobago, había partido como favorita. Después de un empate a cero en casa, se desinfló en una noche memorable en Wellington. Un lleno de récord, una atajada de Mark Paston en un penal y un inolvidable gol de la victoria, obra de Rory Fallon, aplastaron a los asiáticos y metieron a Nueva Zelanda en un Mundial del que salió como única selección imbatida.

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