Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™

Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™

12 junio - 13 julio

Copa Mundial de la FIFA 2014™

El turno de Brasil

Maracanã Stadium as viewed from Corcovado
© Others

Han transcurrido ya más de tres meses desde que Brasil cayera eliminada en cuartos del pasado Mundial a manos de los holandeses, a la postre subcampeones. Para un país con tantas expectativas de triunfo y con una solera futbolística sin parangón, la derrota signifi có una despedida prematura de la campaña sudafricana. Al haber sido eliminada en el torneo de 2006 en la misma ronda, fue la primera vez en 20 años que la Seleçao no conseguía una plaza en semifi nales en dos mundiales consecutivos.

En cualquier otro país, estos resultados hubieran sumido a los hinchas en una profunda tristeza o, al menos, en un prolongado desencanto. Pero cuando se trata especialmente de fútbol, Brasil no es un país cualquiera. Tras el revés de la eliminación frente a los Países Bajos, no se puede hablar de resentimiento contra el equipo nacional: las banderas siguieron ondeando y los artículos promocionales de la Copa Mundial se vendían igual de bien, incluso tras finalizar el torneo.

Pero esta vez no se trataba de los últimos coletazos de la fiesta envuelta en colores nacionales que supone cada cuatro años para este país un Mundial. Esta vez, los brasileños querían mantener vivo el espíritu de una Copa Mundial, si bien su última participación se cerró con más pena que gloria. La razón principal de este sentimiento de orgullo nacional hay que buscarla en un futuro a menos de cuatro años vista. El pitido final de la Copa Mundial de la FIFA 2010 marcó el inicio de un ciclo de cuatro años que culminará con el retorno a suelo brasileño del acontecimiento futbolístico más grande del mundo, con la vuelta al país que más veces se ha alzado con el título. Brasil ha organizado esta competición una sola vez; fue en 1950, y en aquella ocasión se tuvo que enfrentar a trece contrincantes. Los sudamericanos están por tanto impacientes por dar la bienvenida al mundo a su país, considerado por muchos la patria del fútbol actual.

Al dirigirse a una serie de dignatarios en la ceremonia de presentación del emblema oficial del torneo de 2014 que se celebró en Johannesburgo poco antes de finalizar la edición de 2010, el Presidente de la FIFA Joseph S. Blatter afirmó que no hay ningún otro país en el mundo que se identifique más con el fútbol que Brasil, pues allí el fútbol es una religión.

Muchas estrellas mundialistas brasileñas estuvieron presentes en la presentación del logotipo; entre ellas Romário, el ex atacante y campeón con la Canarinha del Mundial de 1994, quien, a sus 44 años, hizo partícipe a FIFA World de su emoción ante la cita de 2014: “Sería capaz de afirmar que nunca se ha vivido de verdad una Copa Mundial hasta que no se ha estado en Brasil mientras se disputa. No quiero ni pensar cómo será cuando organicemos el Mundial en nuestro propio país”.

Serio y digno de confianzaCon Brasil organizando una Copa Mundial, los aficionados de todo el mundo cuentan con que se vivirá ambiente de carnaval. No obstante, Romário apunta que este torneo servirá para que sus compatriotas muestren otras virtudes: “Fútbol, fiesta, ambiente… todo eso forma parte del Brasil que la gente dice conocer, pero pienso que la principal obligación es presentarnos como un país serio y digno de confianza. Existen grandes expectativas por ver la evolución del país en múltiples facetas: la social, la económica… Sinceramente, creo que la percepción que se tiene de Brasil cambiará después del 2014”.

Esa forma de pensar resulta familiar; la razón es que Brasil sucede como país organizador de una Copa Mundial a Sudáfrica, donde se abordaron con éxito conceptos como el de legado, el progreso social y la eliminación de clichés profundamente arraigados. Además de compartir la fama de calurosos anfitriones y la de su pasión por el deporte, Brasil tiene ante sí retos similares a los de Sudáfrica en áreas como la infraestructura o la equidad social. Todo ello hace a Brasil 2014 merecedora de la organización del mayor de los torneos de la FIFA, puesto que todo apunta a que fuera de los terrenos de juego conseguirá los mismos logros que su predecesor africano.

“El éxito de nuestros hermanos africanos nos pone el listón muy alto; está claro que hemos aprendido mucho de ello con el fin de que la Copa Mundial de 2014 sea un éxito aún mayor”, admitió Luiz Inácio Lula da Silva, presidente saliente de Brasil, el día de la presentación del logotipo. “A partir de enero de 2011 dejaré de ser Presidente de la República, pero seguiré siendo brasileño. Mi país puede contar conmigo para organizar, todos juntos, el mejor Mundial de todos los tiempos. Tengo ese compromiso”.

Un inmenso escenarioTanto el Comité Organizador Local como el Gobierno brasileño son conscientes de que la tarea que les espera no es nada sencilla. La organización de una Copa Mundial de la FIFA es siempre un trabajo ingente y complejo; pero dadas las dimensiones de Brasil, preparar un evento de esta magnitud entraña aún más dificultades. Con una superficie de 8,514,877 km², es el segundo país más grande que organiza el torneo, solo superado por EE UU en 1994.

Hace sesenta años, la Copa Mundial de la FIFA celebrada en Brasil se disputó en el Sur y el Sureste del país. Las seis sedes de aquel Mundial de 1950 (Río de Janeiro, São Paulo, Belo Horizonte, Curitiba, Porto Alegre y Recife) también participarán en 2014, pero esta vez el torneo incluirá a otras seis capitales: Brasilia, Cuiabá, Salvador, Natal, Fortaleza y Manaos.

Contar con unas infraestructuras totalmente operativas es algo crucial, dado que la labor de los organizadores es garantizar que los equipos, los representantes de los medios de comunicación y los aficionados puedan desplazarse fácilmente por este vasto país. Con esta cuestión en mente, la FIFA y el COL analizan actualmente la forma de reducir al mínimo los tiempos de desplazamiento entre los partidos para las selecciones y su hinchada.

El Gobierno federal ha garantizado ya grandes inversiones con el fin de transformar las principales autopistas del país, las líneas férreas y los aeropuertos. A comienzos del año en curso, el Gobierno comunicó que tenía previsto destinar más de 17,000 millones de BRL –poco menos de 10,000 millones de USD– a inversiones relacionadas con la Copa Mundial. Además, no dejan de aprobarse otros proyectos, como la remodelación de los 16 aeropuertos de las doce sedes, garantizada por el presidente del país, por un monto de 5,500 millones de BRL, unos 3,200 millones de USD.

Tal y como sucedió en Sudáfrica, estas inversiones beneficiarán a la población de Brasil, incluso mucho tiempo después de la conclusión del torneo.

“Según el plan de trabajo, las obras estarán listas para el 2014, pero damos prioridad a algunas de ellas, como a los aeropuertos”, reconoce el ministro de Deportes Orlando Silva de Jesus Júnior, que añade: “Esperamos poder atender a los 600,000 turistas extranjeros que se esperan y a los tres millones de brasileños que se desplazarán por el país”.

Más allá de las impresionantes cantidades dispuestas por el Estado, el sector comercial brasileño ha mostrado gran interés, dadas las oportunidades que ofrece el torneo. Sirva como ejemplo el patrocinio: en abril, la FIFA incluyó a una serie de grandes compañías brasileñas en su ya fantástica lista de afi liados comerciales. Marfrig, un proveedor a escala global de alimentos con sede en Brasil, firmó como patrocinador de las copas mundiales de 2010 y 2014 con el fin de promocionar su marca Seara. Asimismo, antes de la conclusión del Mundial de 2010, la compañía brasileña de telecomunicaciones más importante, Oi, y el primer banco del país, Itaú, se unieron a la FIFA respectivamente como patrocinador y promotor nacional de la Copa Mundial de la FIFA.

A por la sexta estrellaPor lo que respecta a la trascendental cuestión de los estadios, los trabajos están muy avanzados en la mayoría de las sedes. El legendario Maracaná de Río de Janeiro –el único estadio en la edición de 2014 que también se utilizó en la de 1950– está siendo sometido a un drástico lavado de cara para su segunda aparición mundialista. En agosto comenzaron las obras: se retiraron los asientos del anillo inferior del estadio que se va a reconstruir por completo. El estadio permanece cerrado desde septiembre para comenzar con la obra mayor, que incluye la ampliación de la cubierta.

También han comenzado las monumentales obras de remodelación en el segundo coliseo más grande del país, el de Mineirão en Belo Horizonte, donde juegan los dos grandes de la región de Minas Gerais: Atlético Mineiro y Cruzeiro. Tras la demolición del antiguo Mineirão, antes de comenzar con la reconstrucción en noviembre, se trabaja ya en una cancha “hundida” a 3.5 metros de la superficie. Con la presencia del Presidente Lula, que entregó personalmente cascos a los operarios, a finales de julio comenzaron también las obras del estadio Beira-Rio de Porto Alegre, donde juega el Internacional, vencedor de la Copa Libertadores 2010 y participante en la Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2010.

Imágenes similares se han podido ver durante las últimas semanas a lo largo y ancho del país; se han demolido vetustos estadios como el de Fonte Nova en Salvador de Bahía o el Governador José Fragelli (Verdão) de Cuiaba y se colocó la primera piedra, concretamente el pasado 27 de julio, del Estadio Mané Garrincha de Brasilia. En Natal, Fortaleza y Curitiba se ultiman los planes o los procesos de licitación, con el fin de comenzar las obras a finales de año o principios de 2011, como está previsto.

Lo que más desea la torcida brasileña es que su equipo consiga su sexta Copa Mundial, la que sería la primera en suelo patrio. Por su parte, los organizadores locales, los patrocinadores nacionales y el Gobierno Federal trabajan unidos con la esperanza de que, una vez caiga el telón del torneo brasileño, los cientos de millones de espectadores no solo guarden en su memoria el fútbol.

“A Brasil se le conoce ampliamente como el país del fútbol”, señala el miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA, presidente del COL y de la Asociación de Fútbol de Brasil Ricardo Teixeira (v. la sección “Preguntas y respuestas”). “No es un cliché o un eslogan, sino que es un hecho cuando se piensa en el récord que tiene al ser el único país que ha participado en las 19 ediciones de la Copa Mundial y que, además, la ha conquistado cinco veces”.

“En 2014 contaremos con doce sedes repartidas por diferentes regiones del país de gran hermosura; así, los turistas conocerán Brasil al completo: desde las increíbles playas a la exuberancia de la Amazonia, pasando por las montañas y la sabana del Cerrado. Ahora tenemos la oportunidad, que no vamos a dejar escapar, de mostrar no solo el fútbol brasileño sino también al propio Brasil”.

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