Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™

14 junio - 15 julio

Copa Mundial de la FIFA 2018™

Un joven guía para inspirar a las Islas Cook

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Dada la globalidad y la dilatada extensión de su elenco, las fases de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA™ siempre deparan historias peculiares e inesperadas. Una de las naciones que cumple ese patrón es Islas Cook, donde para reunir y montar una selección de fútbol se requiere de una logística considerable, por no decir otra cosa… La nación polinesia ubicada en la parte más oriental de Oceanía está compuesta por 15 islas habitadas y, con sus aguas territoriales, abarcaría un área equivalente a gran parte de Europa occidental. Sin embargo, su reducida población (de unos 15.000 habitantes) convierte a Islas Cook en uno de los países más pequeños que han disputado una fase de clasificación mundialista.

Otro toque fascinante se lo aporta su seleccionador Drew Sherman, quien, con apenas 28 años, pasa por ser uno de los técnicos más jóvenes que dirigirán una selección durante el camino hacia Rusia 2018. Casi cuatro años después de haber disputado sus últimos partidos internacionales durante la fase de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA 2014™, los jugadores de Islas Cook y su joven entrenador por fin tendrán la ocasión de ponerse a prueba a finales de este mes, cuando arranque la competición preliminar de Oceanía. Tonga albergará un torneo cuadrangular a partir del 31 de agosto –Samoa Estadounidense y Samoa completarán el cuarteto en liza– en el que estará en juego un billete para la segunda ronda clasificatoria del año que viene.

*Un técnico que mamó el fútbol *
Puede que Sherman sea muy joven en comparación con otros seleccionadores, pero el técnico galés ostenta un currículo bastante nutrido para su juventud. Y es que, aunque jugó en la cantera del Swansea City, Sherman veía improbable llegar a militar en primera división, por lo que centró toda su atención en entrenar.

Los análisis futbolísticos y los debates tácticos eran una constante cuando Sherman era más joven, gracias en parte a la influencia de su padre (el actual director técnico de Nueva Zelanda, Rob Sherman). “Mi madre probablemente te dirá que para ella era una pesadilla cada vez que había fútbol en la tele”, cuenta Drew Sherman a FIFA.com, rememorando algunos de sus recuerdos futbolísticos más tempranos. “Hablábamos de detalles tácticos, no sólo del partido, y eso desde muy niño, por lo que recuerdo. Así que decididamente, de una forma subliminal, [Rob] fue una influencia importantísima”.

“Además, él ha trabajado muchísimo tiempo formando a técnicos, y también con algunos jugadores punteros como Gareth Bale y Aaron Ramsey en Gales, así que es un experto en la materia. Es magnífico tener a alguien ahí que aporta ideas y te apoya. Yo no diría que ha desempeñado una labor directa en cuanto a ejercer de mentor y estar ahí en persona, pero desde luego, sí que [me] ha proporcionado mucha orientación y consejos a 19.000 kilómetros de distancia”, asegura.

El joven Sherman pasó por el Everton y el Wolverhampton antes de dirigir la academia del Aldershot Town. Posteriormente, contribuyó al desarrollo de la cantera en el Southampton, un club famoso por los jugadores que produce. “Supongo que he tenido de 10 a 15 años de ventaja como entrenador en comparación con la mayoría de la gente. Me saqué mis títulos bastante deprisa. Así, obtuve mi Licencia A de la UEFA a los 21 años, y creo que fui una de las personas más jóvenes del Reino Unido en obtenerla”.

Después surgió una oportunidad excepcional para trabajar en un rincón remoto de Oceanía. “Es una gran oportunidad futbolística, así como una gran oportunidad vital”, señala Sherman sobre el estilo de vida en la principal isla, Rarotonga, donde al océano Pacífico se puede llegar andando desde casi cualquier sitio.

Por otro lado, dista mucho de ser el primer entrenador ambicioso con unos comienzos modestos. El ex técnico de la Premier League inglesa Andre Villas-Boas, actualmente al frente del Zenit de San Petersburgo, empezó llevando las riendas de Islas Vírgenes Británicas, una nación caribeña con una población similar a la de Islas Cook. Asimismo, Sherman sigue los pasos de un número creciente de entrenadores británicos preparados para asumir papeles alejados de todo protagonismo (Gary White, con Guam, y Stephen Constantine, con la India, son dos buenos ejemplos).

Sherman, que también es el responsable del desarrollo del fútbol en general en el archipiélago, señaló que el hecho de que algunos miembros de la plantilla sean mayores que el seleccionador no ha supuesto ningún problema: “Si tienes jugadores con ganas de aprender y avanzar, y pones un interés personal en ayudarlos, ellos apreciarán el que estés intentando convertirles en un mejor jugador. A la postre, en eso consiste desarrollar un equipo, en optimizar a las individualidades”.

De todos los rincones
Después de seis meses, Sherman y sus discípulos por fin tendrán la ocasión de ponerse a prueba en la escena internacional. Como es natural, los desafíos logísticos para reunir un equipo –y ya no digamos para que sea competitivo– han sido considerables. La plantilla está dividida de hecho en tres grupos: uno afincado en el país, otro procedente de Nueva Zelanda y un puñado de jugadores radicados en Australia.

Islas Cook sufre un proceso de despoblación. Sus habitantes buscan trabajo en otra parte, con la consiguiente diáspora rumbo al extranjero. “Se trata de encontrar los mejores originarios de Islas Cook para que nos representen”, señala Sherman. “Tenemos una población de 14.000 personas para seleccionar, y contamos con unos 70.000 en Nueva Zelanda y 20.000 en Australia, por lo que es conveniente extender la red todo lo que se pueda”.

La mayoría de jugadores de la plantilla son de la isla principal, Rarotonga, y un puñado procede de las islas periféricas. Sin embargo, otro obstáculo para el equipo es la ubicación en el calendario de la liga nacional, que comienza esta semana, por lo que muchos estarán faltos de ritmo de partidos.

A pesar de las limitaciones, Sherman afronta con cierta ambición la sexta campaña de clasificación mundialista del país. Y es que, aunque la última vez quedase último en la zona oceánica, y todavía no sepa lo que es ganar un partido de clasificación contra una asociación miembro de la FIFA, Islas Cook ha estado cerca de cobrarse víctimas continentales en varias ocasiones.

“Se trata de que intentemos conjuntarnos con el estilo de juego en el que hemos estado trabajando, y que juntos formemos una piña”, afirma Sherman en relación al inminente reto en Tonga. “Estoy seguro de que tenemos un grupo sólido de jugadores, y su actitud ha sido ejemplar. La última vez quedamos colistas del grupo y, sin duda, no hay ninguna expectativa sobre lo que hagamos, así que nuestro reto será sorprender a la gente”.

“Es una cultura sólida, y están muy orgullosos de representar a Islas Cook. Queremos que la gente de aquí esté orgullosa y, en cierto modo, impulsar al país. Si tenemos una buena actuación y ayudamos a que crezca el fútbol en este país, será un éxito para nosotros”, concluye.

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