Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™

14 junio - 15 julio

Copa Mundial de la FIFA™

Wernbloom y una avalancha de sonrisas rusas

© Getty Images

La adaptación a un país extranjero no es fácil. Ni tan siquiera para un futbolista. Las diferencias culturales resultan, muchas veces, chocantes. Eso le ocurrió al sueco Pontus Wernbloom cuando aterrizó en el monumental Moscú.

Cuando llevaba unos meses vistiendo la camiseta del CSKA, Wernbloom compartió con la prensa una de esas sensaciones: la gente nunca le dedicaba una sola sonrisa en la ciudad. Los aficionados de su club no tardaron en ponerse en marcha para ayudar al centrocampista de la selección sueca y crearon una etiqueta en las redes sociales, especialmente dedicada: #smileforPontus (sonríe para Pontus)

“Fue muy divertido y algo inusual”, recuerda Wernbloom en una entrevista exclusiva con FIFA.com sobre la suerte de* flash mod *que inundó de sonrisas Twitter e Instagram. El jugador no tardó en agradecer el gesto de sus aficionados publicando una sonrisa muy especial en su página de Instagram.

A sus 29 años, Wernbloom acaba de firmar un nuevo contrato con el CSKA de Moscú y, cuando éste expire, habrá vivido seis años y medio en el país: el sueco nunca antes se había quedado tanto tiempo en un mismo club como en el CSKA. Se ve que la adaptación va viento en popa y ya no tiene quejas. Aun así prefiere aclarar el malentendido sobre sus palabras que motivó la avalancha de sonrisas.

“Estaba describiendo la vida en todas las grandes ciudades, no sólo en Moscú. Me crié en un pueblo muy pequeño de Suecia. No creo que en Rusia haya pueblos tan pequeños como el mío”, asegura el jugador nacido en Kungalv, una localidad de 22.000 habitantes. “Incluso me costaba vivir en Estocolmo. Hay mucha gente en la capital, y todo el mundo pasa por tu lado sin decir ni un hola. En las ciudades vivimos una existencia totalmente anónima, que detesto. Lo llamo 'el síndrome de la gran ciudad'. ¡Y Moscú es 10 o 15 veces mayor que Estocolmo!”.

Superado ese problema, el sueco se fija en otras costumbres locales que todavía le llaman la atención en Rusia. “Los aficionados son capaces de quitarse la ropa aunque estén a 10 grados bajo cero. Te mueres de frío sobre el terreno de juego, pero estos tipos se ponen ahí fuera desnudos de cintura para arriba, como si tal cosa”, dice con risas.

Integración total
“Aquí he pasado los mejores años de mi carrera y he jugado mis mejores partidos. Al principio, la vida en Moscú no se parecía a lo que yo estaba acostumbrado. Me encontré con una mentalidad y con una cultura diferentes. Pero, en los últimos tres años y medio, he aprendido cómo funcionan las cosas. Mi familia y yo nos sentimos muy a gusto aquí”, insiste el jugador.

Y puede decirse que ahora Wernbloom ya conoce bastante bien el país ya que ha podido viajar por toda Rusia con su equipo. Recientemente, visitaron Irkutsk para disputar un partido de copa. “Cuando miré un mapa en el móvil, me di cuenta de que me encontraba más cerca de Mongolia que de Suecia. Me gustó la idea. Podré contárselo a mis nietos”.

Otra de las razones por las que Wernbloom se ha quedado en el CSKA ha sido su entrenador, Leonid Slutsky, que compagina ese cargo con el de seleccionador nacional de Rusia.

“Para mí, Slutsky es el mejor. No creo que jamás llegue a jugar en un equipo donde me guste tanto entrenarme como en el CSKA. Tenemos una enorme sensación de libertad. En Europa, a veces el club parece un jardín de infancia: te dicen cómo tienes que prepararte para un partido, cómo debes comportarte, qué comer, cuántas horas debes dormir”, explica Pontus.

“Llevo 20 años jugando al fútbol y sé perfectamente qué es lo mejor para mí. Slutsky no nos dice cómo debemos prepararnos, nos deja que lo decidamos nosotros. Yo hago lo que considero necesario, y eso me gusta. Por eso en el equipo se respira un ambiente tan fantástico. Cuando adoras a tu entrenador, estás siempre dispuesto a seguirlo en la batalla”.

A Pontus, ya plenamente integrado, le encantaría hacer de cicerone a sus compañeros de la selección sueca durante la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™. Y ya empieza a hacer campaña para que los aficionados se animen a viajar al país. “Les gustará mucho. En Moscú encontrarán todo lo que quieran. Es una ciudad que nunca duerme. Sin duda alguna, vale la pena venir a conocerla”, concluye.

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